Autor de Refugio en las palabras, el poeta ceutí Francisco Romero Alba mantiene viva la llama y el talento de los clásicos y lo hace con unos poemas que tocan diversos temas El refugio en las palabras que encuentra Francisco Romero Alba, poeta natural de Ceuta, es en realidad el amparo en el que se cobijan sus lectores, esos vecinos, amigos, familiares y amantes de la buena poesía que disfrutan con cada verso, rima, métrica, metáfora y hermosura que sale de su talentosa pluma. Atiende a El Faro para hablar de su libro.
–¿Quiénes son los poetas que más le han marcado?
–De los clásicos, sin duda, Góngora, Quevedo y Garcilaso, y después Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Neruda, Aleixandre, García Lorca, Miguel Hernández, y últimamente he leído bastante a Mario Benedetti, poeta uruguayo de poesía sencilla y marcado carácter social.
–Si no tuviera más remedio que recomendar uno, ¿cual sería?
–Pregunta de difícil contestación, pero si tuviera que elegir a uno, seguramente escogería a Miguel Hernández. Creo que es el poeta que más me ha llegado. He leído varias veces los sonetos del Rayo que no cesa, o esos poemas sociales de Vientos del pueblo como Aceituneros, Sentado sobre los muertos o El niño yuntero o los poemas intimistas de Cancionero y romancero de ausencias escritos en las cárceles donde pasó los últimos años de su vida. Sí, sin dudas, elegiría a Miguel Hernández.
–¿Qué libro está leyendo ahora?
–En estos momentos estoy leyendo Obras completas de Manuel Altolaguirre, poeta de la Generación del 27 bastante desconocido. Su poesía es sencilla e intimista y le canta, sobre todo, al amor, a la muerte y a la soledad con tonos románticos.
–Hablemos de su libro.
–Mi libro, al que he llamado Refugio en las palabras, está estructurado en tres partes bastante diferenciadas: La primera de ellas denominada Sonetos, como su propio nombre indica, está compuesta de 38 sonetos y la temática fundamental son poemas de amor y, sobre todo, de desamor. Le sigue otra serie de poemas dedicados A los indefensos integrada por seis sonetos nuevamente y un poema en verso libre. Aquí quiero dedicarle mis versos a los indefensos de la sociedad, como a los inmigrantes, a la mujer maltratada, a las personas sin techo, a los niños que combaten en las guerras, a la gente humilde de los pueblos, a las víctimas de conflictos bélicos, y a personas con algún tipo de minusvalía y que dedico con todo mi cariño a Mari Nieves, Iris, Gema y Sergio. Me conmueve escribir sobre ellos. Y por último, una serie de poemas de distinta métrica y de temática diversa, compuesta por cuarenta y cinco poemas, en los que intento cantarle nuevamente al amor y al desamor, al paso inexorable del tiempo, y al recuerdo, las imágenes y nostalgia de mi niñez e infancia.
–¿Tiene algún significado la portada del libro?
–Sí, bueno, la portada la han diseñado mi mujer y mi hija. Siempre les hablo de la casa donde pasé mi infancia y mi juventud, donde habían dos pozos y árboles frutales, y cómo no, higueras. Así que ellas, a través de esta portada, han ofrecido un bonito regalo a mis imborrables recuerdos.
–No ha habido presentación oficial del libro...
–Bueno, en efecto no se puede hablar de presentación, lo que sí ha ocurrido es que en los actos de la Feria del Libro organizados por la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, el pasado día 6 se procedió, en la Plaza de los Reyes, a la lectura de numerosos poemas que integran el poemario por parte de cuatro personas del Centro Dramático de Ceuta, dirigido por Manuel Merlo, acto que me conmovió profundamente, y desde aquí, vuelvo a darles las gracias de nuevo, y también a las personas que acudieron, a pesar del frío, a la lectura de los mismos.
–Por último, ¿le gustaría dar las gracias a alguien?
–Aprovecho esta oportunidad, antes de terminar la entrevista, para dar desde este medio, muestras de agradecimiento a Dori, mi mujer, y a mi hija Ana, por haberme inspirado muchas de mis poesías, y por haberme dado su sincera opinión cada vez que les leía un poema nuevo. Al resto de mi familia, con los que comparto mismos recuerdos, a los amigos de toda la vida, y también a los nuevos, a Cristóbal Guzmán, por haberme escrito el prólogo, a Rocío Valriberas del Archivo Municipal por todo su apoyo, a la Consejería de Educación, Cultura y Mujer, y muy especialmente, a Isabel Rico, que gracias a su empuje, ha podido ver este libro la luz.
Una trayectoria corta pero intensa y reconocida
Natural de Ceuta, Francisco Romero Alba se diplomó en Profesorado de Educación General Básica trabajando en la actualidad en el Organismo Autónomo Servicios Tributarios de nuestra ciudad. Lleva escasamente un año y medio escribiendo poesías y en esa corta trayectoria ha recibido ya diversos galardones y elogios de crítica y público. Es finalista del VI certamen de poesía social 'Julia Guerra'.






