Ante la decisión voluntaria de Guillermo Martínez de dejar todos sus cargos tanto en el Gobierno autonómico como en la Asamblea, lo cierto es que el presidente Vivas no ha podido hacer otra cosa que aceptar este paso hacia adelante que se ha producido. Imaginamos que le habrá intentado convencer a lo largo de los últimos días, pero parece que esa decisión de quien ha sido hasta la fecha uno de los hombres fuertes de su gobierno estaba muy meditada y que no tenía un paso hacia atrás. A partir de ese momento tenía que comenzar a buscar la persona que le podía sustituir en unos momentos que no son nada fáciles, porque la crisis económica sigue azotando de manera importante. Había posibilidades, pero lo que está claro es que algunos de esos posibles ya están en otros menesteres. Y la persona idónea la tenía también muy cerca. Por un lado, es un político con mucha experiencia en la Casa, no en vano ha ocupado Consejerías distintas a lo largo de estos años; además, tuvo ya durante tres años la responsabilidad de Economía y Hacienda y es un gestor importante como lo ha demostrado en la empresa del agua. Vivas se ha encontrado con una salida que no quería, pero ha sabido resolver la sustitución con un militante del PP que tiene anchas las espaldas.





