Para combatir el temido acoso escolar tanto ministerio como consejería han impulsado iniciativas
A un día de que arranque el nuevo curso escolar, para muchos ello no sólo supone volver a estudiar y encontrarse con sus amigos, sino sufrir acoso y ciberacoso tanto dentro como fuera del aula. Es por ello que el ministerio y la consejería de educación han decidido reforzar las medidas concernientes al Plan de Prevención del Acoso Escolar.
La ciudad recogía el pasado abril uno de los casos de acoso más sonados durante el curso escolar en todo el territorio nacional, cuando cinco adolescentes dieron una paliza a una menor de 12 años en el recreo del instituto. Una niña que, como confesó después de los sucesos, había estado siendo acosada por sus compañeros durante todo el curso. El hecho trajo consigo una concentración de denuncia parte de diferentes colectivos de alumnos y padres. Un caso que por suerte no acabó en una desgracia mayor como suele suceder en otros casos cuando lo niños y jóvenes deciden no seguir soportando la complicada y angustiosa situación a la que se enfrenta a diario y finalmente deciden quitarse la vida.
Por ello todo es poco para evitar una lacra dentro y fuera del aula que afecta a un 4% del alumnado, según datos del Ministerio de Educación, que ya ha puesto a disposición de los centros escolares su nueva acción de lucha contra el acoso. Un teléfono gratuito, en servicio todo el año y que no deja huella telefónica, a semejanza del número facilitado para la violencia machista.
Por su parte la consejería continuará impulsando y desarrollando actuaciones en materia de prevención y atención educativa ante el acoso escolar y el ciberacoso. En este sentido este curso se pondrá en marcha un protocolo específico sobre el ciberacoso o ‘ciberbullying’ dentro de las medidas para luchar contra la violencia escolar.
Las acciones del programa de prevención de la Ciudad Autónoma ya se están poniendo en práctica desde hace años, dicho programa funciona en todos los centros educativos de Ceuta y cuenta con 80 profesionales, entre maestros y trabajadores sociales, técnicos e integración social, entre otros. Además alrededor de 15.300 alumnos, pertenecientes a centros públicos y concertados, se benefician del convenio.
Para detectar cuanto antes un caso de bullying ante un menor, la psicóloga María Fornés apunta que hay diversas señales o pistas que deberían ponernos en alerta, como son ciertas bromas de mal gusto así como los motes, “a simple vista parece un comportamiento inocente, pero sin llegar al uso reiterado de los mismos”, señalaba.
Los niños aislados en los recreos o los cambios de clase son indicativos de que algo ocurre, así como problemas con el material escolar, que se rompe o se pierde. Señalaba Fornés que por el acoso pueden producirse cambios físicos y somáticos como dolor de estómago, náuseas, vómitos, problemas para conciliar el sueño o pérdida de peso.
Un hecho que los psicólogos y especialistas en el tema siguen investigando es el placer que provoca esta situación en el agresor. “Todavía es algo que no está muy claro, pero es deductible que los acosadores obtienen una clase de beneficios, el más importante: mejoran su estatus social. Por el mero hecho de agredir a alguien consiguen que el grupo se divierta y, además, se consagran como líderes o protagonistas”, concluía la psicóloga. Además cuando se produce un acoso procedente de las nuevas tecnologías hay casos en los que se puede producir una aversión ante éstas.






