La fuga de menores marroquíes del albergue de Hadú y su ocultación en los montes con la idea de escapar a la península escondidos en camiones, historia de la que ayer se hacía eco ‘El Faro’, ha sido valorada por el presidente de la Ciudad. En declaraciones a los periodistas, Juan Vivas ha matizado que, aun siendo una “situación difícil y compleja”, poco se puede hacer desde la institución por cuanto el centro de acogida es, al igual que el CETI, “un centro abierto”. “No estamos hablando de un centro de reforma sino de prevención”, aclaró Vivas.
Esta característica provoca que los menores puedan entrar y salir del actual albergue con total libertad. “El menor sale y entra. Ha pasado con otras personas que no son menores, aunque es cierto que los menores merecen una mayor atención. Pero también sucedía con el CETI. No podemos negar que estos menores tienen en la mayor parte de los casos una motivación que es pasar a la península. Es un fenómeno propio de la inmigración y de la presión migratoria que tiene por esas características de nuestro entorno”, apuntó.
A pesar de esta situación, el propio Vivas sentenció que por parte de la Ciudad se va a intentar poner todos los medios “para que estas cosas no ocurran, pero sin perder de vista cuál es la intención del menor y que estamos hablando de un centro abierto”, matizó.
Desde el Área de Menores se insiste en las mismas palabras manifestadas por Vivas. Los trabajadores se preocupan por las circunstancias en las que se encuentran los menores, pero si abandonan el centro y no regresan poco más se puede hacer.
En las últimas semanas se ha actuado sobre un grupo de MENA que ya había cumplido la mayoría de edad y que ha sido expulsado del albergue. Estos individuos eran los implicados en el control sobre los niños más pequeños a los que instaban a robar y agredir. En la actualidad la cifra de ocupación del albergue no alcanza las 90 personas. Mientras en la calle hay alrededor de 20 menores, dispersos entre las escolleras del puerto y en el monte, que han pasado con anterioridad por el centro de acogida primero de San Antonio y después de Hadú.
Los que se ocultan en el Monte Hacho pretenden escapar en los contenedores de la basura, repitiendo el logro llevado a cabo por otros compatriotas que han conseguido marchar de esta manera y luego, ya en la península, han contado su hazaña y modus operandi a los que esperan, en el intento, todavía en Ceuta.





