Las declaraciones del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García Margallo, advirtiendo el martes al Gobierno marroquí de que "no tocara Ceuta y Melilla" han sido interpretadas por el delegado del Gobierno en el sentido de que "independientemente de que los dos países deben tener buenas relaciones por cuestiones de vecindad, intercambio comercial, la estancia en España de miles de marroquíes como residentes o aguas comunes, Marruecos decidió hace un tiempo plantear un contencioso. La obligación del Gobierno de España, aunque algunos de estos ejecutivos han sido muy laxos a la hora de las respuesta, es defender la integridad de nuestro país". También insistió en que son muchos los ciudadanos españoles que son de tercera o cuarta generación de origen marroquíes quienes les han pedido que diga ante la opinión pública que no quieren ninguna relación con Marruecos en cuestiones de nacionalidad. Además, por último, se refirió a que las relaciones entre los dos países deben ser buenas “y no nos debemos dejar llevar por supuesto por temas que hemos explicado en numerosas ocasiones”.






