Subjetiva” se refiere a aquello que depende del sujeto, de su percepción, pensamiento o emociones, y no de la realidad externa en sí misma .
El graznido de las gaviotas es un sonido áspero y característico que estas aves producen para comunicarse, y puede ser imitado o utilizado en efectos de sonido para proyectos audiovisuales.
Características del graznido
Las gaviotas, emiten llamadas ásperas que recuerdan llantos o gruñidos, acompañadas de un pico robusto y pies palmeados.
Este verano a principios de junio saltaron de todos los lugares las crías de gaviotas y las madres emitían ese graznido para comunicarse con su prole, que ya se iba abriendo paso entre la población ceutí.
Las gaviotas para los que somos caballas de toda la vida, que tenemos nuestra forma de sentir la tierra, nuestra Ceuta y vamos siendo ya unos carrozas que hemos sentido el gentilicio y todas nuestras tradiciones recordamos el vertedero de Santa Catalina, hoy convertido en jardín botánico al amparo de vientos incorregibles testigos de los hileros o isleros de Santa Catalina.
Una vez que sellaron el vertedero, las gaviotas y ratas perdieron su hábitat natural y se desperdigaron y las generaciones siguientes en su ADN perdieron su identidad, su sello que era el vertedero de Santa Catalina.
Una vez desapareció el vertedero, toda la fauna se fue queriendo adaptar por toda la orografía ceutí y nos iban cayendo sobre nuestras cabezas las crías de pavanas, en nuestros patios, aparcamientos, plazas y callejones.
Y, casualmente, con la invasión en toda regla, porque esto es un ataque perpetrado a nosotros por parte del país vecino, que hizo su ensayo en el Perejil, luego el simulacro hace cinco años y ahora aprovechando la debilidad de este gobierno, se ha lanzado a por nosotros, a meter despavorida a una multitud de 80.000 personas, muchos organizados como militares y gendarmes y otros con la ignorancia escrita en su mirada deambulando ya hace casi dos meses por las calles y lugares de Ceuta.
Conforme fueron pasando los días, los caballas, los ceutíes pensábamos en una respuesta fuerte del Gobierno, tirando de chequera para soltar dinero al vecino y con la tetera en la mesa, pensar en el regreso de sus paisanos que no saben que camiseta de que selección ponerse, la suya o la nuestra.
En este tiempo he percibido que ya no se oyen los graznidos de las gaviotas, las aves con patas palmípedas intuyeron en su sexto sentido la que se avecinaba.
Los que tengo por el barrio se les ve bien alimentados, no se van ni con agua caliente, con sus colchonetas, mantas, toallas, sus vasos de café, sus móviles con sus cargadores y todo el santo día tumbados a la bartola.
Sólo nos encomendamos a Dios y su capricho divino que venga la lluvia en toda su modalidad, para purificarnos y que la madre naturaleza haga su recorrido por Siete Colinas.
Ya hace tiempo el ceutí, dejamos de pensar en la esperanza en un gobierno de salvación que se preocupase por Ceuta, han pasado ya para dos meses y la situación es que no los van a echar, que se irán aburriendo y se irán yendo para su tierra, y que todos saldremos felices por las calles como cuando ascendió el Ceuta.
Hablando del Ceuta, este año ascendemos a primera división, porque si hace cinco años el ascenso a segunda RFEF fue el bálsamo curativo para Ceuta y para nosotros los ceutíes, este año con todo lo mal que hemos empezado ascenderemos de categoría.
La angustia que se apodera de mi cada día que regreso al barrio y los veo tirados en la calle, que esto no tiene fin que por las mañanas tienen las caras de todos los Santos del Evangelio con su expresión moribunda y ese sueño profundo cuando uno madrugada para incorporarse al trabajo y de noche esas conversaciones interminables, esas risas y carcajadas por su felicidad y esos cortes de pelo en cualquier rincón el barrio, uno piensa en la fábula de la cigarra y la hormiga porque ya mismo llegará el otoño y después el invierno.
En cada foro de opinión y la poca empatía de los que comentan muchas veces, uno se desata con un comentario angustioso, de rabia, de ira, de dolor que se puede traducir por la ignorancia de quien no empatiza, con xenofobia o racismo.
De siempre de toda la vida, hemos convivido en Ceuta las cuatro culturas, y siempre cristianos y musulmanes hemos ido de la mano en todos los avatares de la ciudad, para bien y para mal en nuestros kilómetros cuadrados, más que amigos, vecinos casi hermanos y ahora nos estamos necesitando por nosotros los de las religiones siempre hemos convivido y como decía mi padre, aquí todos tenemos que comer juntos.
No sabemos como terminaremos los ceutíes, mal de la cabeza, de insomnio, de angustia , así como los últimos días que nos hemos saludado en la playa de la Ribera en primera línea de playa y los invasores como si estuvieran en Acapulco con las sombrillas ocupadas, las duchas con el gel de baño y dando barzones de un lado para otro.
Nuestros hijos, los niños y niñas de Ceuta para mí son los mejores niños y niñas del mundo, en cinco años dos veces se han quedado sin Feria, sin sus cacharros y luces, sus trajes de gitana sus tómbolas y regalos y sus ilusiones.
Nuestra juventud con el miedo en su pensamiento, en su mirada con el móvil y el spray de pimienta y con ese sin vivir de nosotros los padres y nosotros los abuelos.
Antes de terminar, porque en este tiempo a uno se le secó el tintero pero no las ideas , mi agradecimiento a las Fuerzas Armadas y quizá no sería descabellado pensar que habrá que crearse la Misión Ceuta, al igual que hay misión en Afganistán, Kosovo, Líbano o Irak.
Mi agradecimiento a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, así como a la seguridad privada y por supuesto al equipo sanitario en todas sus ramas de Ceuta.
No sabemos como acabaremos, lucharemos con nuestras fuerzas día a día por nuestras mujeres y nuestros hijos y nietos, nuestras áreas profesionales y en lo que me corresponde dar mi aliento a todas las competiciones deportivas, con sus padres, amigos y hermanos en la gradas y nuestros niños y niñas en el césped o el parquet.
Dios apiádate de nosotros y nosotros nos encomendamos al Cristo de Medinacelli, el Señor de Ceuta y a nuestra Patrona Santa María de Africa.






