Decir la verdad es obligación de todo gobernante, y más con lo que está sucediendo en Ceuta.
El presidente, cuya popularidad arrasa en las encuestas, dice a cada uno lo que quiere oír: a los ministros una cosa y al Gobierno otra, a los dirigentes del Partido Popular les declara su fidelidad implacable, pero, por lo bajini, los contradice. Grita con el pueblo, pero guarda silencio a la hora de explicar las medidas que tiene que aplicar para resolver la crisis.
Reclama la solidaridad de las comunidades autónomas, pero aplaude a Feijóo cuando dice que los menores tienen que ser devueltos.
Vivas dice ser respetuoso con la ley, pero exige devoluciones masivas.
El Gobierno de Ceuta sostiene que el puerto es una infraestructura crítica y que existen informes técnicos de la Autoridad Portuaria que indican que levantar allí un campamento es incompatible con la normal explotación de las instalaciones.
Vivas y el Consejo de Administración del Puerto habían dado inicialmente el visto bueno unánime al uso de estas parcelas, pero el mandatario ceutí se echó atrás tras el aumento de las protestas vecinales y la presión de la dirección nacional de su partido.
“La única solución es la devolución masiva y que no quiere saber más del tema”.
Génova le habrá dicho: Venga, Juan, al Gobierno ni el agua. Todo lo que hagan, tú, en contra, si dicen A tú dices B; si aumentan por cientos los funcionarios para tramitar la orden de expulsión, tú dices que es insuficiente; si se garantiza que la enseñanza empiece con normalidad, tú dices que eso no es enseñanza; si te dan millones para apoyo económico a los empresarios, tú dices que no tenemos ni para pipas. Si se lleva a la fiscalía a las comunidades que se niegan al acogimiento, tú dices que eso es expandir el problema. Si mantienes reuniones con el delegado del Gobierno y con el mando único, tú les dices que te parecen acertadas las decisiones, pero cuando sales de la reunión los pones a caer de un burro. Si hablas de lealtad institucional, luego defiendes que el Gobierno te ha abandonado.
Lo importante ya está hecho: El delegado del Gobierno odiado, los ministros insultados, Pedro Sánchez H.P.
Intentar poner la carne en el asador para solucionarlo no conviene, usted llevará a su partido a un triunfo sin precedentes y será recordado como un héroe.
No estaría mal que se postulara como candidato a la presidencia del gobierno de la Nación.
¡Exígale al Gobierno lo que pueda hacer! ¿No se acuerda ya de su vicepresidenta Maribel Deu? ¿Ha olvidado lo que le pasó?
Para la memoria son buenos los rabos de pasas.
Recordemos a Rajoy: “Cuanto peor mejor para todos y cuanto peor para todos mejor, mejor para mí el suyo beneficio político”.







Asomando la patita, eh? Como se te nota…
Ahora toca meterse con el Presidente Vivas y repartir las culpas por la nefasta gestión del Gobierno de la nación y por extensión del Delegado del Gobierno.
Es evidente que mantener esto en el tiempo perjudica a unos y beneficia electoralmente a otros. El olor a sangre ciega, y ahora mismo ese perfume está cegando a gran parte de la clase política porque el gobierno sangra por los cuatro costados.
En río revuelto beneficio de pescadores.
A LAS BARRICADAAAAS. Nueva instrucción: "A por Vivas".
Qué, ya te han pasado el "relato".
¿Hacer trampas?, que osado eres.