Agentes de la Guardia Civil tuvieron que intervenir en la noche de este sábado en la zona del Trampolín ante el apedreamiento que se estaba realizando en este punto de Ceuta.
Hubo lanzamiento de piedras a militares, lo que derivó en la intervención del Instituto Armado que también fue atacada. Hubo varios detenidos por esta acción y retornados a su país.
El despliegue de los agentes frenó la algarada, una más de las que se suceden en uno de los puntos más tensionados en materia de seguridad, dada la cantidad de personas que hay concentradas no ya solo en el espacio del Trampolín, sino también en la zona de la antigua fábrica del Guano.
A las peleas que se producen entre los presentes, se suman cruces por la carretera mientras circulan vehículos, entorpecimiento del tráfico, apedreamientos e incidentes varios que convierten este lugar en uno de los puntos con mayor presión.
La intervención de la Guardia Civil derivó en el control del suceso apartando a más de una veintena de participantes en estos enfrentamientos.
Intentos de escapada en embarcaciones
Mientras esto sucedía, continuaban, como cada noche, los intentos de salida de inmigrantes en embarcaciones. Son las huidas que alimentan los negocios de quienes llevan a cabo pases a la Península empleando todo tipo de embarcaciones.
Es el pan nuestro de cada día, con intentos de pase cada vez más numerosos.
El CENIF alude en el informe que realizó a petición de la magistrada de la Audiencia María Tardón a las escapadas de inmigrantes a la Península. Del 30 de julio al 19 de agosto, se han registrado 148 inmigrantes llegados a Cádiz y Málaga en 29 embarcaciones.
Es una prueba del movimiento de las organizaciones para ejercer el tráfico clandestino de seres humanos.
Intervención de la Policía que se va a investigar: un coche, 2 inmigrantes y una bengala
Por otro lado, la Policía Nacional con apoyo de la UIR interceptó un vehículo a la altura de los Baños Árabes en donde había dos inmigrantes.
Dentro del coche encontraron una linterna y una bengala. Se ha abierto una investigación al respecto. El conductor era un vecino de Ceuta.







Estado de excepción ya. Echarlos a todos desde el primero hasta él último mayores y menores.
Entre los traidores que nos gobiernan y los traidores de los “vecinos de Ceuta” que de vecino solo tienen el DNI español (y alguno ni eso) estamos listos.
Tenemos el enemigo en casa, un enemigo que le da igual si esto es españa o marruecos…. Quizas hasta les saldria rentable. Ahi lo dejo
Detención y expulsión directa y que se vayan a apedrear su pais
CEUTA NO ES EL PATIO TRASERO DE ESPAÑA
Hay momentos en los que una ciudad deja de pedir explicaciones y empieza a exigir responsabilidades. Ceuta ha llegado a ese punto. Después de semanas de tensión, inseguridad, colapso institucional y abandono, lo último que merece esta ciudad es que un ministro del Gobierno de España venga ahora a reprender a los ceutíes porque no aceptan resignadamente que se instalen campamentos en el puerto, en polideportivos, acuartelamientos o instalaciones próximas a sus casas. No, señor Torres: el problema no es que los ceutíes digamos que no. El problema es que el Gobierno de España ha convertido su incapacidad para proteger la frontera en una obligación para quienes vivimos aquí.
El 30 y 31 de julio entraron en Ceuta decenas de miles de personas procedentes de Marruecos. No fue una incidencia menor ni una simple presión migratoria ordinaria. El informe del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras de la Policía Nacional remitido a la Audiencia Nacional habla de una entrada planificada, de una permisividad extraordinaria de las fuerzas de seguridad marroquíes y de agentes que habrían guiado el cruce. RTVE informó incluso de que el documento describe un “guiado activo”. Ante semejante gravedad, la respuesta política no puede consistir en mirar hacia otro lado, minimizar lo sucedido y trasladar el coste humano, social y económico a una ciudad de apenas veinte kilómetros cuadrados.
Y aquí está la pregunta que muchos ceutíes se hacen y que el Gobierno parece empeñado en esquivar: si los propios informes policiales apuntan a una actuación organizada desde el lado marroquí, ¿por qué la prioridad política parece ser acomodar indefinidamente las consecuencias en Ceuta en lugar de exigir a Marruecos responsabilidades, cooperación efectiva y el retorno de quienes legalmente puedan ser devueltos? ¿Por qué se exige comprensión infinita al ciudadano ceutí mientras se evita cualquier gesto que pueda incomodar a Rabat?
No puede afirmarse, sin una prueba judicial concluyente, que Pedro Sánchez haya sido cómplice personal de una operación organizada por Marruecos. Pero sí puede exigírsele que explique por qué su Gobierno sigue defendiendo una relación privilegiada con Rabat mientras aparecen informes policiales de esta naturaleza; por qué las advertencias previas no evitaron el desastre; por qué Ceuta volvió a quedar expuesta; y por qué, después del fracaso, la solución consiste en ocupar espacios estratégicos de la ciudad contra el criterio de vecinos, empresarios y de la propia Autoridad Portuaria.
La orden para instalar un campamento de hasta mil personas en terrenos portuarios, pese al rechazo de la Autoridad Portuaria y a las advertencias de la Confederación de Empresarios sobre el carácter estratégico de esas instalaciones, resume perfectamente el problema: Madrid decide, Ceuta soporta. Madrid improvisa, Ceuta paga. Madrid mantiene intacto su discurso diplomático con Marruecos y a los ceutíes se nos pide silencio, paciencia y obediencia.
Pues no. Ceuta no tiene por qué aceptar que cada fallo de la política exterior y fronteriza española termine convertido en una carpa delante de nuestras casas. No tiene por qué asumir como permanente lo que se anuncia como temporal. No tiene por qué renunciar a su puerto, sus instalaciones, sus espacios públicos ni su normalidad porque el Estado haya sido incapaz de impedir una entrada masiva que sus propios cuerpos policiales consideran planificada.
Resulta particularmente ofensivo escuchar que “así es imposible” porque los vecinos se oponen. Lo imposible es vivir en una ciudad que siente que debe defender sola una frontera que es española y europea. Lo imposible es comprobar que cuando Marruecos presiona, quien recibe la reprimenda no es Marruecos, sino Ceuta. Lo imposible es contemplar cómo se pide solidaridad a quienes llevan décadas soportando las consecuencias de decisiones tomadas a cientos de kilómetros, por responsables políticos que después regresan a Madrid mientras nosotros seguimos aquí.
El pueblo de Ceuta está cansado. Cansado de ser utilizado como frontera, como moneda diplomática y como territorio de sacrificio. Cansado de escuchar promesas de firmeza que desaparecen cuando llega la siguiente crisis. Cansado de que la defensa de la convivencia se confunda con exigir resignación. Y cansado, sobre todo, de que cuestionar una política migratoria desbordada se presente como falta de humanidad.
La humanidad es compatible con la ley. La solidaridad es compatible con el control de fronteras. Y el respeto a los derechos de quien llega no elimina el derecho de quien vive aquí a la seguridad, a la normalidad y a que su Gobierno cumpla con su primera obligación: proteger el territorio nacional y a sus ciudadanos.
Ceuta no necesita sermones de Madrid. Necesita explicaciones. Necesita responsabilidades. Necesita una política exterior que no se arrodille ante hechos consumados. Necesita que se utilicen todos los instrumentos legales para devolver a quienes proceda devolver, proteger debidamente a los menores y solicitantes de protección que legalmente corresponda, y evitar que la ciudad se convierta en un gigantesco centro de acogida a cielo abierto.
Si el Gobierno considera que “así es imposible”, quizá debería empezar por preguntarse quién creó esta situación. Porque los ceutíes no abrimos la frontera, no dirigimos a miles de personas hacia ella, no ignoramos las alertas y no diseñamos la política con Marruecos. Nosotros únicamente sufrimos las consecuencias. Sr. Oscar Puente, como ustedes quieren, si que es Imposible.
Y ya hemos dicho basta.
Un piojoso medio Caballa.
Hay que militarizar Ceuta y Melilla, poner rollos dobles y triples de concertinas. Traer más militares y policías para garantizar el cumplimiento de la ley y el orden. Armar a ambos y dar orden de disparar en caso necesario. Lo que no se puede consertir es que los militares no vayan armados y encima tengan que llamar al 112 porque les tiran piedras. Vergüenza de ejército y de políticos.
Hay que dotar a los integrantes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad que prestan sus servicios en Ceuta, de camaras unipersonales a fin de que en sus intervenciones, sobre todo en lanzamientos de piedras, los delincuentes sean grabados.
(El Faro; (Esto no lo vais a publicar, pero esto es algo que deberían hacer ustedes.)
El día 20, el Rey debería estar en Ceuta y Pedro Sánchez y Marlaska en prisión, ya habrá tiempo para juzgarlos.
Hay que dejar que los delicuentes del trampolin tomen el sol y la niebla, que ya veras que alegria se van a llevar cuando lleguen los levantazos.
Cuanto mas tiempo pase mas a gusto se sentirán mas cosas harán.