Sin duda ninguna, en España tenemos la mejor policía de Europa: la Policía Nacional, de la cual estamos muy orgullosos.
La profesionalidad, preparación, humanidad, saber estar y capacidad de actuar en los momentos más difíciles de los policías nacionales que están trabajando en Ceuta la estamos viendo a diario. No sé qué sería de Ceuta sin el gran trabajo que están haciendo.
Está claro que, desde antes de la entrada masiva orquestada por los gobernantes de Marruecos y por su rey, el Gobierno de España ya tenía que haber desplazado a muchos policías nacionales de la Unidad de Intervención Policial (UIP), así como unidades de la Guardia Civil, para hacer frente a lo que se venía encima.
Tanto a los guardias civiles como a los policías nacionales que han venido de la península, el Gobierno tiene la obligación de proporcionarles un alojamiento digno y que no les falte de nada, así como de garantizar que tengan las horas de descanso suficientes. De ninguna manera el Gobierno los puede dejar tirados y, encima, mal pagados. Lo mismo se puede hacer extensible a los policías nacionales y guardias civiles de Ceuta, que igualmente están haciendo un gran trabajo.
Los ceutíes, en su inmensa mayoría, han demostrado a diario un gran respeto y cariño hacia los agentes de la Policía Nacional, hay imágenes que son verdaderamente conmovedoras.
También hay migrantes, algunos de ellos menores, que han expresado su agradecimiento a los policías nacionales que en ese momento los estaban intentando de mantener en una cola.
La forma en que la Policía Nacional está trabajando en Ceuta, con la situación tan crítica que estamos viviendo, es impecable, digna de toda admiración y elogio.
No me puedo olvidar de resaltar el trabajo tan importante que está haciendo el Ejército.
También hay que poner en valor el trabajo de los vigilantes de seguridad, funcionarios públicos, médicos, enfermeras, auxiliares de enfermería, operarios y encargados de la empresa municipal de limpieza Servilimpce, por el gran trabajo que están haciendo, etc.
Que no quede ninguna duda de que, en esta invasión, como no puede ser de otra manera, hay unos claros responsables: los gobernantes de Marruecos y el Gobierno de España.
Los caballas debemos estar unidos y exigir soluciones rápidas, pero, a la vez, mantener la calma y dejar que la Policía, la Guardia Civil y demás cuerpos que están trabajando puedan hacerlo.
La tensión o los enfrentamientos tampoco traerían nada bueno.
Es comprensible que los ánimos estén calientes y que haya una gran desesperación entre los ceutíes, pues lo que estamos viviendo no es para menos. Pero, aun así, aunque es difícil, lo mejor es que no haya enfrentamientos ni perder esa humanidad que siempre nos ha caracterizado.






