Lamentablemente, algunos ceutíes han decidido tomarse la justicia por su mano, lo que no es otra cosa que actuar al margen de la ley. Estos hechos tendrán que ser investigados por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Puede que lo que digo no guste, pero es el sistema de gobierno que votamos todos los españoles. Se llama Estado de Derecho. Nadie está por encima de la ley y todos los ciudadanos, españoles o extranjeros que pisen nuestra tierra, están sometidos y protegidos por nuestras leyes. Esto no es una opinión personal: es un mandato constitucional y no cabe interpretación alguna.
Tomarse la justicia por su mano es ir a quemar los campamentos de los inmigrantes que asaltaron nuestra frontera. Tomarse la justicia por su mano es romperle la nariz a un ceutí y emplear la violencia contra su mujer e hijo. Tomarse la justicia por su mano es agredir por equivocación a un marroquí con residencia legal en España. Tomarse la justicia por su mano es prohibir el paso a un vehículo de Cruz Roja. Tomarse la justicia por su mano es insultar a los trabajadores de las ONG. Tomarse la justicia por su mano es lanzar aguarrás a los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente. Tomarse la justicia por su mano es impedir hacer su trabajo a los periodistas.
Todos estos hechos pueden ser constitutivos de ilícitos penales o administrativos. Son presuntos delitos que han cometido ciertos ciudadanos, deteriorando aún más la seguridad en nuestra tierra y poniendo en riesgo la convivencia entre todos los ceutíes. Son personas que “intentan” resolver un problema creando uno mayor de convivencia, dañando así la imagen de nuestra ciudad. Esto que digo tampoco es una apreciación personal.
No es una apreciación personal porque Abdellah Mustafa, presidente de la barriada Sidi Embarek, ha pedido públicamente que se detengan los insultos y ataques contra los musulmanes ceutíes, asegurando que no lo van a consentir. Son hechos que le han trasladado los propios vecinos de nuestra ciudad.
Lo que vengo relatando ha provocado que la totalidad de los representantes de nuestra Asamblea hayan suscrito una declaración conjunta condenando con total rotundidad el uso de la violencia en las manifestaciones ciudadanas, advirtiendo que “se adoptarán las medidas sancionadoras que correspondan”.
Todos necesitamos y exigimos volver a la normalidad. Que se acaben los asaltos y que esto no vuelva a suceder, adoptando medidas como la impermeabilización efectiva de nuestra frontera, que se pongan en marcha leyes más eficaces para combatir los asaltos y que estos inmigrantes, muchos de ellos delincuentes, vuelvan a su país de origen, pero siempre respetando las leyes de un país —del nuestro— del que debemos sentirnos orgullosos, independientemente de nuestra ideología.






