Los robos, agresiones y otros sucesos violentos se han convertido en una preocupación para muchos ceutíes desde las entradas masivas registradas en la ciudad.
Ante esta situación, El Faro ha salido a la calle para conocer de primera mano cómo está viviendo la ciudadanía esta realidad, marcada por la incertidumbre, el temor y una sensación generalizada de que Ceuta ha cambiado en cuestión de días.
Las respuestas recogidas reflejan sentimientos muy diferentes: desde quienes reconocen tener miedo o sentirse agobiados hasta quienes reclaman calma, rechazan las generalizaciones y piden empatía hacia las personas que han llegado a la ciudad.
“No nos ha dado tiempo a adaptarnos”
Una de las ideas más repetidas entre los vecinos consultados es la dificultad para asumir una situación que, según describen, les ha sorprendido por completo. “Nos ha cogido tan de improviso que lo primero que no nos ha dado tiempo es adaptarnos”, explica una ciudadana.
La percepción de que la ciudad afronta un escenario excepcional aparece también vinculada a la incertidumbre sobre el futuro.
Para quienes tienen familiares en Ceuta, además, la situación adquiere una dimensión todavía más personal. Una visitante procedente de la Península explica que decidió mantener sus vacaciones y acudir para apoyar a su familia, aunque reconoce que lo que está ocurriendo “no es normal”.
Miedo, inseguridad y ansiedad en las calles
Entre las respuestas recogidas también aparecen de forma reiterada palabras como “miedo”, “inseguridad”, “ansiedad” y “agobio”. Especialmente preocupados se muestran algunos vecinos por sus hijos, hermanos o familiares que tienen que desplazarse solos a primera hora de la mañana.
Otros vecinos apuntan especialmente a las barriadas y a la sensación de inseguridad que se ha instalado entre parte de la población. “Me siento agobiada”, responde una señora, mientras otra afirma que está viviendo la nueva realidad de Ceuta “como todo el mundo, asustada”.
También las personas mayores aparecen señaladas como uno de los colectivos que más temor estaría experimentando. “Hay mucha ansiedad. Hay miedo, sobre todo entre las personas mayores”.
“No se puede generalizar”
Frente a estas opiniones, también hay vecinos que piden calma y rechazan que los episodios protagonizados por determinadas personas se utilicen para señalar a todo el colectivo migrante.
“Hay de todo en este mundo, hay buenos y hay malos”, sostiene una de las entrevistadas, que reconoce sentirse mal ante los acontecimientos pero considera necesario ayudar también a quienes han llegado y se encuentran en una situación de precariedad.
Empatía ante una situación que afecta a todos
Esta misma idea aparece en otra de las conversaciones mantenidas por el centro de Ceuta. Una vecina reconoce que vive con preocupación los episodios violentos, pero llama también a ponerse en la piel de quienes se encuentran durmiendo en la calle, sin comida o desplazándose de un lugar a otro.
“Estamos mal, ellos están mal”, relata, defendiendo que la situación debe analizarse desde ambas perspectivas. Para esta ciudadana, la crisis ha terminado afectando a toda la población y considera que no tiene sentido enfrentar a unos vecinos con otros.
“Cuidarse a uno mismo”
Entre el miedo de unos y el llamamiento a la empatía de otros aparece una preocupación compartida: el deseo de recuperar la normalidad.
Algunos vecinos aseguran que la ciudad ha cambiado de un día para otro y que ahora existe una mayor necesidad de prestar atención a los desplazamientos, especialmente cuando se trata de menores, además de “cuidarse a uno mismo”.
El deseo de la normalidad
El sentimiento final que deja el recorrido por las calles de Ceuta es, por tanto, diverso. Hay quienes tienen miedo y quienes aseguran no sentirlo; quienes reclaman mayor contundencia en las acciones para acelerar la devolución de todos los inmigrantes y quienes piden empatía.
Pero todos coinciden en que la ciudad atraviesa una situación extraordinaria y que la ciudadanía espera que las instituciones encuentren una solución que permita recuperar cuanto antes la normalidad y tranquilidad.






La cabra tira al monte . Los mismos comentarios de los mismos de siempre . Fachas ..nazis.. está es la ciudad de las cuatro culturas. Así de claro
Uno se pone a acosar a una muchacha en la calle porque se ha negado a darle dinero
Otros entran a las tiendas a pedir dinero a los que compran o a fingir que se le han caído dinero para que les compres cosas
Otros no quieren esperar a la cola de la comida de la cruz roja y se va a pedir comida en otros sitios a la gente
Otros se ponen a reírse de la gente que está limpiando
Ha subido el pico de acoso, intentos de robo y agresiones
Pero claro la cosa sigue tal cual hasta que Marruecos decida hacer para la siguiente otra pataleta y meter más gente con la premisa de que "Ceuta es de Marruecos".