Jalil falleció el pasado jueves en Cádiz y la noticia provocó una cascada de reacciones de condolencia. Esa misma semana, pocos días antes del suceso, había estado ejerciendo el derecho de defensa en los juzgados de lo Penal, y tal y como recordaba un agente de la Guardia Civil destinado en el edificio judicial, “nos dejó unos caramelos” a su despedida. Ese era uno de los gestos típicos de don Emilio Jalil, sacarse unos caramelos del bolsillo y entregárselos a quien se cruzara en su camino. Eso o regalar algún libro con sus poesías a todo aquel que se acercara a conocerle. Han sido varias las entrevistas que el abogado Jalil ha ofrecido a este medio, la última hace pocos meses con motivo del conflicto del Líbano.
Jalil, una persona muy cercana y sencilla, era además uno de los abogados más antiguos en ejercicio en la ciudad, prestando servicio en multitud de casos y mostrando un carácter que no pasaba desapercibido entre quienes lo trataban.
Hoy, tras su incineración que tuvo lugar en Cádiz, tendrá lugar esta misa a la que pueden acudir los ciudadanos que lo deseen.
“Era una persona especial y entrañable”
Lo recordaba el presidente de la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Cádiz en Ceuta, Fernando Tesón, nada más conocer la noticia del fallecimiento de Jalil: “Era una persona muy especial, entrañable, cristiano muy creyente, con gran humanidad y con una trayectoria meritoria en la abogacía y en la enseñanza pues estuvo de profesor de francés muchos años”. Las palabras de Tesón eran las del colectivo de un sector, el de justicia, que ha lamentado el fallecimiento de un hombre al que se apreciaba mucho. La abogada Adela Nieto, para quien Jalil fue un auténtico maestro, lo recordaba también como “una persona dedicada a su profesión y a su familia al cien por cien, un hombre con un corazón enorme y cuya pérdida deja un dolor irreparable para muchísimos ceutíes”.






