Sr. D. José Manuel Albares Bueno:
Señor ministro:
Escuché con atención sus declaraciones en RTVE sobre la crisis migratoria de Ceuta. Confieso que me costó reconocer en ellas la realidad que vivimos quienes residimos en esta ciudad. Más bien tuve la sensación de estar escuchando un relato cuidadosamente construido para proteger la actuación del Gobierno antes que una descripción fiel de los hechos.
Usted afirmó que Marruecos colaboró "desde el primer momento" para minimizar la crisis y que regresará a Marruecos "hasta la última persona" que entró irregularmente en España.
Ambas afirmaciones merecen ser cuestionadas.
Cuando asegura que volverá "hasta la última persona", sabe perfectamente que eso no sucederá. Los menores extranjeros no acompañados permanecen en Ceuta y, aunque existan procedimientos judiciales y garantías legales que condicionen su devolución, su afirmación transmite a los ciudadanos una certeza que simplemente no existe. Un ministro no puede permitirse jugar con las palabras cuando habla de un asunto tan sensible.
Pero todavía resulta más sorprendente su reconocimiento a la supuesta colaboración ejemplar de Marruecos.
¿Colaboración?
Los ceutíes vimos con nuestros propios ojos cómo miles de personas cruzaban la frontera prácticamente sin oposición. Lo vieron millones de españoles a través de múltiples cadenas de televisión y de innumerables grabaciones realizadas por ciudadanos. Mientras RTVE insistía en un relato mucho más complaciente con Rabat y con el Gobierno, el resto de España contemplaba unas imágenes difíciles de encajar con la versión oficial.
La impresión que quedó en Ceuta fue exactamente la contraria a la que usted describía: que muchos gendarmes marroquíes, lejos de impedir el paso, permitían que miles de personas alcanzaran las playas y el espigón que separa ambos países. Esa percepción no nació de un rumor ni de una campaña de desinformación. Nació de unas imágenes que cualquier español pudo ver con sus propios ojos.
Por eso sorprende especialmente que eligiera precisamente RTVE para difundir ese mensaje. La televisión pública tiene la obligación de informar con pluralidad y rigor, no de convertirse en el escenario de un relato institucional que omite los hechos que contradicen la versión oficial, precisamente es lo que intentaron hacer en la entrevista a nuestro Alcalde – Presidente, D. Juan Jesús Vivas Lara, al que la periodista no dejaba hablar. Muchos ciudadanos tuvimos la sensación de que La 1 no estaba ejerciendo el periodismo crítico que cabe exigir a un medio público, sino ofreciendo una información claramente sesgada que evitaba confrontar sus afirmaciones con la evidencia que conocía toda España.
Ahora vuelven a circular en redes sociales marroquíes llamamientos para organizar una nueva entrada masiva en Ceuta el próximo 15 de agosto.
Ante ello, usted ha pedido a los ciudadanos que "no se dejen engañar por información falsa".
Y yo me pregunto: ¿qué debemos hacer cuando quienes ocupan las más altas responsabilidades del Estado realizan declaraciones que tampoco resisten la comparación con la realidad?
También ha escrito en su cuenta de X que "entrar irregularmente en Ceuta o Melilla no permite permanecer en España o llegar al continente europeo".
Le invito a recorrer las calles de Ceuta y a explicar personalmente esa afirmación a los ceutíes.
Explíqueselo a quienes convivimos desde hace años con cientos de personas que entraron irregularmente y que siguen aquí. Explíqueselo a quienes vemos cómo la presión migratoria transforma nuestra ciudad mientras desde Madrid se insiste en mensajes que no reflejan lo que sucede sobre el terreno.
Los ciudadanos no necesitamos discursos tranquilizadores ni frases pensadas para un titular. Necesitamos dirigentes que llamen a las cosas por su nombre.
La verdad no deja de ser verdad porque resulte incómoda; y la confianza en las instituciones no se fortalece maquillando la realidad, sino afrontándola con honestidad. Esto precisamente los ceutíes lo hemos echado en falta.
Los españoles de Ceuta merecemos algo mejor que propaganda institucional. Merecemos que el Gobierno de España nos mire de frente, reconozca lo que ocurre en nuestra frontera y deje de pedirnos que ignoremos aquello que vemos todos los días.
Francisco Javier Viruel Moreno
Un ciudadano de Ceuta






