Hoy quiero felicitar de corazón a un gran soldado y, con él, a todos sus compañeros del Grupo de Regulares 54, por el extraordinario trabajo realizado en Ceuta durante los momentos más difíciles de la presión migratoria.
El mayor honor que puede alcanzar un soldado es servir a España con lealtad, disciplina y entrega cuando su patria más lo necesita.
Vosotros, hombres de Regulares, lo habéis demostrado una vez más en Ceuta, habéis demostrado profesionalidad, entrega, disciplina y un profundo compromiso con España y con la protección de nuestra frontera.
Vuestra labor, muchas veces silenciosa y lejos de los focos, ha sido un ejemplo de servicio y sacrificio.
Frente a la presión migratoria vivida en nuestra ciudad, habéis permanecido firmes, cumpliendo con vuestro deber con valentía, serenidad y un profundo sentido del honor.
Vuestra presencia ha sido sinónimo de seguridad, sacrificio y compromiso, siempre al servicio de España y de todos los ceutíes.
Ceuta siempre formará parte de vuestra historia, del mismo modo que vosotros ya formáis parte de la historia reciente de esta tierra.
Ese reconocimiento es el reflejo del respeto y el cariño que os habéis ganado con vuestro trabajo.
A ti , hijo, te deseo mucha suerte en esta nueva etapa en la academia de Zaragoza.
Que el camino que ahora emprendas, esté lleno de nuevos retos y de la misma vocación de servicio que te ha acompañado hasta hoy.
Que el espíritu de Regulares, vuestro compañerismo y vuestro sentido del deber te sigan guiando cada paso de tu camino.
¡Enhorabuena y gracias por vuestro ejemplo,
Gracias por vuestro servicio y Gracias por vuestro sacrificio.
¡Viva Ceuta, viva los Regulares y Viva España!






