En la última sesión plenaria de fiscalización, se volvió a tratar el asunto de las Brigadas Verdes. Ya acumulamos veintisiete meses de espera desde que el Pleno de la Asamblea acordó integrar a este colectivo en una empresa municipal en aras a dotarlo de la estabilidad laboral de la que actualmente carece.
Como ya viene siendo habitual, en este tipo de eventos, volvimos a ser halagados y agasajados por los grupos políticos intervinientes, con el propio Presidente a la cabeza. A todos les parece que hacemos una labor valiosísima y ejemplar, y todos se afanan por buscar una solución “inmediata”. Nos abruma tan efusiva, reiterada y sentida muestra de amor que recibimos de todos los partidos políticos.
Son los mismos que rechazaron en votación plenaria la posibilidad de habernos integrado (hace ya más de dos años) en la recién creada Servilimpce. ¡Seguramente lo harían por nuestro bien! Nos reservaban un lugar más próspero y acogedor, adecuado a “nuestras características”. A partir de ahí, comenzó nuestro pintoresco peregrinaje. Acompañados por los sindicatos que, en todo momento, han mostrado su amor por las brigadas verdes en consonancia con los grupos políticos.
El primer rechazo llegó desde OBIMASA. El comité de empresa, integrado por miembros de los sindicatos que tanto amor nos profesan, expresaron con rotundidad su negativa a la integración de este colectivo, al parecer, por el hecho de que su exquisita profesionalidad y el rigor en los procedimientos de selección que ellos superaron, eran incompatibles con la naturaleza de las Brigadas Verdes (por lo visto, vagos y enchufados).
Así que decidieron “enviarnos” a OBIMACE. También allí nos topamos con el mismo problema. El Comité de Empresa, decidió que no éramos dignos de formar parte de su plantilla. Quienes, en su día, formaron parte de este mismo colectivo, han adquirido una alcurnia con el paso del tiempo que les impide mezclarse con los trabajadores de la Brigadas Verdes, aunque eso sí, muestran, como todos, su apoyo incondicional y esperan que todo nos vaya más que bien. Se ve que, durante este tiempo han alcanzado profundos conocimientos en materia de economía pública y cálculos actuariales que les han llevado a la conclusión de que la empresa “no sería económicamente viable”.
Es comprensible que la incertidumbre les genere preocupación. Lo entendemos. El Gobierno de la Ciudad, exhibiendo una encomiable firmeza y seguridad en sus criterios y posiciones políticas, optó por hacer caso a los sindicatos y desestimó esta posibilidad, ofreciendo otra alternativa. Ahora tocaba llamar a la puerta de ACEMSA. El Comité de Empresa, integrado por los mismos sindicatos, y dejando muy claro que “no tenían nada en contra de las Brigadas Verdes, y que les deseaban lo mejor”, se opusieron frontalmente a la operación.
El Gobierno, otra vez asustado, y prometiendo una vez más que resolverá el problema, ha vuelto a cambiar el guión. La última ocurrencia es el Hotel Puerta de África. Suena extraño, aunque no se puede negar la creatividad de la propuesta. Se hacía esperar el pronunciamiento del Comité de Empresa. Ya ha llegado. Lógicamente, como sus homólogos, rechazando la propuesta y anunciando que recurrirán a los tribunales por ser ilegal.
Se comprende. Se ve que el esfuerzo que han tenido que hacer para encontrar la fórmula de ingeniería normativa que ha permitido que la plantilla de un hotel que ya gestiona una empresa privada, se puede “recolocar” (concepto jurídico de nuevo cuño) en diferentes Consejerías y organismos públicos, les ha llevado a dominar el derecho labora y administrativo hasta llegar a la conclusión de que las Brigadas Verdes no se pueden incorporar legalmente. Aunque eso sí, también nos desean lo mejor. Y en esas estamos. Llenos de amor por todos lados; pero exactamente igual que en abril de 2024.
Es para tomárselo a broma. Si no fuera porque están jugando con la vida de más de cien familias cuyo único delito ha sido trabajar a las órdenes del Gobierno, siguiendo sus instrucciones, en unas condiciones muy por debajo de cualquier otro colectivo y dependiendo de la renovación anual de un convenio en fraude de ley firmado entre la Consejería y la Federación de Asociaciones de Vecinos.
Fdo. Comité de Empresa de Brigadas Verdes






