El secretario general de la sección sindical de UGT en el Ayuntamiento de Ceuta, Antonio Ramirez defiende la “transparencia” en las oposiciones para el Ayuntamiento: El compañero Antonio Ramírez hablará por su boca y, tal vez, por la boca de sus representados. No habla en nombre de mi sindicato UGT. Las opiniones son como los culos, que cada uno tiene el suyo.
A ver cómo convence a los miles de ceutíes respecto a la corrupción en muchas oposiciones que tengan que ver con el Ayuntamiento de Ceuta.
Que un representante sindical no se empeñe en limpiar toda la mierda que hay en el tema, que no defienda a TODOS LOS OPOSITORES, que acuse a los que no aprueban que se van a la playa o que son unos flojos no tiene un pase. De hecho la ciudadanía se ha quedado boquiabierta con sus declaraciones, incluso militantes de base de UGT.
Asegura mi compañero que “existe un complot para desacreditar a los responsables sindicales de Obimasa y Servilimpce y critica sin tapujos a los políticos de la oposición”. Si es así, presenta pruebas, di nombres, enseña documentos, explícalo a la ciudanía que manifiesta un asco profundo por amiguismo, compadreo, padrinazgo o favores.
Date una vuelta por la ciudad y pregunta, interésate sobre el por qué esto hace más peste que el barco de la peste.
El compañero Ramírez garantiza la “transparencia” de los concursos para acceder a la institución local y ha salido en defensa de los funcionarios, cuya imagen queda en entredicho.
Según el compañero Antonio, los opositores se clasifican en dos grupos: los que estudian y van a la biblioteca y los “flojos”. Deduzco que el compañero Ramírez se pasa todo el día en la playa o en la biblioteca tomando nota de unos y de otros. Lo mismo entra dentro de sus funciones sindicales.
Tres opositores sacan la máxima nota y, en vez de preguntarse qué ha pasado, acusa a los grupos de la asamblea de cobardes por carecer de pruebas sobre el supuesto enchufismo.
El ugetista ha advertido este viernes que, si la Ciudad procede a revocar el proceso “por las buenas” sin la existencia de pruebas ni denuncias judiciales, el sindicato denunciará a la institución ante la justicia por “prevaricación”.
Vamos a tomarle la palabra al compañero Antonio: ¿Acusará, mi compañero Antonio, de prevaricación si se demuestra que hay tribunales que han prevaricado o pondremos punto en boca no sea que el fuego empiece a quemar a propios y extraños?
Según el compañero Antonio el participante en el proceso de las oposiciones de bomberos ha elevado una reclamación tras quedar excluido de las 11 plazas por una décima: “Si hay 11 plazas y quedo el número 12, cualquier persona normal recurriría”. Le diré al compañero Antonio que en las oposiciones de enseñanza, opositores que se no consiguen plaza por décimas no recurren y, es más, en los 4 tribunales en los que he sido vocal no ha habido ninguna reclamación. Se ve que los docentes no somos gente normal.
Añade el compañero Antonio que “este meneo está organizado y fomentado por alguien. No voy a señalar a nadie, pero sé fácilmente quién está detrás de todo esto”.
¿Y por qué no lo denuncias, compañero Antonio? Los sindicalistas de la UGT llevamos al sindicato en vena y defendemos a la clase obrera.
Si se demuestra que un tribunal prevarica pues todos sus miembros firman las actas existiendo irregularidades denunciará la prevaricación? ¿Y si hubieran compañeros de la UGT en el tribunal? (Lo digo como un supuesto).
Me imagino que el compañero Ramírez también estará al tanto de todo el proceso de las oposiciones de bombero o auxiliar de enfermería; en estas teníamos a un compañero de la UGT que te puede contar.






