Los sismómetros repartidos por distintos puntos de España, uno de ellos frente a Ceuta, en Algeciras, fueron capaces de registrar las vibraciones provocadas por el 'terremoto de alegría' de las celebraciones del Mundial 2026.
El momento más destacado llegó durante la final entre España y Argentina, cuando el gol de Ferran Torres en la prórroga desató una celebración simultánea que quedó reflejada en los sensores sísmicos.
Las señales fueron recogidas por diferentes redes de vigilancia y divulgación sísmica. Entre ellas se encuentran la Red Sísmica Nacional del Instituto Geográfico Nacional (IGN), la red del Institut Geològic i Cartogràfic de Catalunya (ICGC) y la Red Sísmica Educativa de Geociencias Barcelona del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (GEO3BCN-CSIC).
De esta manera, los sismómetros permitieron observar cómo un acontecimiento deportivo de enorme repercusión puede dejar una huella detectable en el subsuelo.
La celebración del gol de Ferran Torres, producida al mismo tiempo en numerosos hogares y puntos de concentración de aficionados, generó vibraciones que fueron captadas por los instrumentos instalados en diferentes lugares.
Los registros por las celebraciones en el Estrecho
Los datos obtenidos por el IGN y el ICGC fueron procesados por Jordi Díaz, investigador de GEO3BCN-CSIC. Los registros muestran señales relacionadas con las celebraciones en estaciones distribuidas por distintos puntos de la geografía española.
Entre ellas aparecen localizaciones tan alejadas entre sí como Algeciras, Alcoy, Cádiz, Granada, Elda, Huelva, Granollers, Barcelona y Lleida.
El análisis de los sismómetros permite identificar tres momentos especialmente destacados a lo largo de la final del Mundial 2026. El primero coincide con el gol de Ferran Torres, que situó el marcador en 1-0 durante la prórroga.
Otro de los picos corresponde a un tanto que posteriormente fue anulado por el VAR. El registro más intenso de todos se produjo, sin embargo, con el pitido final del encuentro.

Ese último instante refleja la magnitud de la celebración colectiva. La victoria de España en el Mundial 2026 provocó una reacción simultánea de miles de aficionados y los sismómetros fueron capaces de detectar las vibraciones generadas por ese movimiento colectivo. Así, el gol de Ferran Torres y el final del partido quedaron asociados a señales perfectamente identificables en los registros.
En Catalunya, los datos obtenidos a través de la Red Sísmica Educativa ofrecieron una perspectiva todavía más detallada de las celebraciones. Los sensores instalados en Sabadell, Mollet del Vallès, Santa Coloma de Gramenet, Barcelona, Banyoles, Olot y Torroella de Montgrí registraron las vibraciones relacionadas con los diferentes momentos de la final.
Las vibraciones ya aparecieron durante la semifinal España-Francia
El gol de Ferran Torres no fue, por tanto, el único episodio del Mundial 2026 que quedó reflejado en los sismómetros. Las celebraciones ya habían dejado señales durante las eliminatorias anteriores, demostrando que la actividad humana asociada a acontecimientos multitudinarios puede llegar a ser detectable mediante instrumentos destinados habitualmente al estudio de los terremotos.
Las vibraciones también aparecieron durante la semifinal que enfrentó a España con Francia. En Sabadell, uno de los sismómetros de la Red Sísmica Educativa de GEO3BCN-CSIC registró varios picos de movimiento durante el encuentro.
Las señales coincidieron con el primer gol de Mikel Oyarzabal, que puso el 1-0 en el marcador, y con el posterior tanto de Pedro Porro, que elevó la ventaja hasta el 2-0.
Los sensores también detectaron una vibración de menor intensidad relacionada con otro gol que terminó siendo invalidado. Una vez más, el mayor movimiento registrado durante el encuentro se produjo al término del partido. El pitido final confirmó la clasificación de España para la final del Mundial 2026 y desencadenó nuevas celebraciones entre los aficionados.
Algeciras sintió la celebración por el gol de Mikel Merino ante Portugal
Antes de llegar a la final, los sismómetros ya habían captado la reacción de los seguidores españoles durante los octavos de final. En aquella ocasión, un acelerómetro perteneciente al IGN y situado en Algeciras registró las vibraciones generadas por la celebración del gol marcado por Mikel Merino, que tiene vínculos con Ceuta, en el partido frente a Portugal.
El fenómeno tampoco es nuevo para los investigadores. La Eurocopa 2024 ya había dejado un precedente muy similar. Durante la final disputada contra Inglaterra, los registros obtenidos en Madrid y Barcelona mostraron señales relacionadas con las celebraciones de los aficionados tras los goles de Nico Williams, en el minuto 47, y Mikel Oyarzabal, en el minuto 86.

En Barcelona, uno de los registros procedía del sismómetro del ICGC ubicado en el Portal de l’Àngel, a menos de cien metros de la zona donde se había concentrado el público. En Madrid, la señal fue recogida por el sismómetro del IGN situado en el Real Observatorio, a menos de dos kilómetros de la plaza de Colón.
Los sismómetros demostraron así que las celebraciones multitudinarias pueden generar una forma de sismicidad inducida por la actividad humana. Se trata de movimientos que normalmente resultan imperceptibles para la población, pero que sí pueden ser identificados mediante sensores especializados.
Unas vibraciones también observadas en otras ciudades del mundo
Este tipo de registros se ha observado también en otras ciudades del mundo durante grandes acontecimientos deportivos y conciertos. La particularidad del Mundial 2026 y de los registros relacionados con el gol de Ferran Torres es que las señales no procedieron necesariamente de un estadio.
En realidad, los sismómetros captaron la respuesta de barrios y viviendas donde miles de personas seguían el partido al mismo tiempo. Los saltos, gritos y celebraciones colectivas generaron vibraciones capaces de propagarse por el terreno y quedar registradas en los sensores.
De este modo, el gol de Ferran Torres en la final del Mundial 2026 dejó una huella que fue más allá del resultado deportivo. Los sismómetros convirtieron la celebración de los aficionados en una señal científica y permitieron observar cómo la emoción colectiva de una noche histórica para el fútbol español también podía quedar registrada bajo tierra.







Si, para eso si nos movemos, para el resto... a verlas venir.