Las Murallas Reales de Ceuta han cambiado este sábado por completo de registro. Apenas 24 horas después de vibrar con el movido concierto de Omar Montes, este sábado se ha transformado en un escenario marcado por la elegancia de la música lírica con la celebración del Tributo a María Callas.
Desde mucho antes del inicio del recital, previsto para las 22:30 horas, los asistentes comenzaron a ocupar sus asientos.
Un ambiente sereno
El ambiente era muy distinto al de la noche anterior, con un público que llegaba con tranquilidad y mostrando la ilusión por disfrutar de una velada dedicada a una de las voces más legendarias de la historia de la ópera.
Entre los asistentes no solo había ceutíes. También se pudieron ver visitantes llegados de la península que aprovecharon el fin de semana para acercarse a Ceuta y asistir a este homenaje.

Algunos reconocían el atractivo del cartel de los conciertos de verano y la oportunidad de escuchar en directo a artistas conocidos.
Un escenario para la lírica
Este sábado todo estaba listo en las Murallas Reales para una noche lírica dedicada a María Callas, considerada una de las sopranos más influyentes de todos los tiempos.
El concierto reúne sobre las tablas a la soprano Montserrat Martí Caballé, hija de la inolvidable Montserrat Caballé; la soprano italiana Bianca Tognocchi; el tenor Javier Palacio y el barítono Luis Santana.
Junto a ellos participan el pianista Víctor Carbajo, el violinista Alejandro Moreno y el violista Andrés Gómez, formando un elenco de primer nivel para este homenaje.
Precisamente, Luis Santana destacaba en una entrevista para El Faro que el objetivo del espectáculo era rendir tributo a una figura irrepetible como María Callas a través de un programa concebido para emocionar al público y acercar la lírica a todo tipo de espectadores.
Un público entregado desde el primer momento

Los primeros compases del concierto fueron recibidos con un absoluto silencio lleno de abanicos, pues la calor ha acompañado al espectáculo.
El público ha seguido con atención cada una de las piezas, mostrando un profundo respeto por los artistas y por un repertorio que transportó a los asistentes a un ambiente sereno.
Solamente los aplausos han sido capaces de romper el silencio.
Una gran acogida del público asistente
Durante las primeras interpretaciones se pudo comprobar la buena acogida de una propuesta poco habitual en la programación estival de la ciudad.
Lejos de tratarse de un espectáculo reservado únicamente para expertos, entre el público había personas de diferentes edades, muchas de ellas atraídas por la oportunidad de disfrutar de música en directo en un entorno tan singular como las Murallas Reales.
Introducción a la lírica
Otros, como el pequeño Antonio, venía acompañando a su abuela, quien había puesto empeño en introducirlo en la música clásica.

Unas señoras muy majas comentaban que habían “arrastrado” a sus maridos junto a ellas para vivir una noche especial.
Calidad suprema
La calidad de las voces y el acompañamiento instrumental fueron generando una conexión especial con los asistentes, que respondían con calurosos aplausos tras cada intervención.
Además, el espectáculo no solamente se ha reducido al cante lírico, también se ha hablado de la homenajeada como mujer y persona, no como artista.
El ambiente era de disfrute compartido, con numerosos espectadores siguiendo cada interpretación con evidente emoción.
Una apuesta cultural para todos los públicos
El tributo a María Callas supone además una apuesta por diversificar la programación cultural del verano ceutí, incorporando una propuesta de gran nivel artístico que complementa otros estilos musicales presentes durante estas semanas.
La presencia de Montserrat Martí Caballé aporta, además, un componente especialmente simbólico y de calibre histórico, ya que la soprano mantiene un estrecho vínculo con el legado de la gran Montserrat Caballé, una de las voces españolas más universales, cuya trayectoria estuvo ligada a la admiración por María Callas.
Mientras la noche avanzaba, las Murallas Reales continuaban envueltas en una atmósfera única, mágica, tranquila y de total respeto por los artistas.
El público ha mantenido la atención desde el primer acorde.





