El senador republicano estadounidense Lindsey Graham, considerado una de las figuras más influyentes de la política exterior de Estados Unidos (EEUU) y un firme defensor de la alianza con el reino de Marruecos, falleció el sábado a los 71 años como consecuencia de una breve e inesperada enfermedad, según confirmó este domingo su oficina oficial.
A través de un comunicado difundido en la red social X, su equipo informó del fallecimiento del veterano legislador y trasladó el agradecimiento de su familia por las muestras de apoyo recibidas.
"En la noche del sábado, 11 de julio, el senador de EE.UU. Lindsey Graham falleció tras una breve y repentina enfermedad. La familia del senador Lindsey Graham agradece las oraciones en este momento y pide privacidad durante este período increíblemente difícil", señaló el comunicado.
El representante por Carolina del Sur, que había celebrado su 71 cumpleaños el pasado jueves, afrontaba además la campaña con la que aspiraba a conseguir un quinto mandato en las elecciones legislativas de noviembre.
Un firme respaldo a la alianza entre Rabat y Washington
La muerte de Graham supone un golpe para Marruecos, que pierde a uno de los principales defensores de la soberanía marroquí sobre el Sáhara dentro del Capitolio y a una de las voces que más impulsó el fortalecimiento de las relaciones estratégicas entre Rabat y Washington, tal y como informa Rue20.com.
Durante su trayectoria política, el senador Lindsey Graham sostuvo que Marruecos era uno de los aliados más sólidos y fiables de Estados Unidos en el norte de África y Oriente Medio.
Asimismo, respaldó de manera constante la iniciativa marroquí de autonomía para el Sáhara, a la que definía como una propuesta "realista y creíble" para avanzar en la resolución del conflicto regional, una posición que coincidía con la defendida por la administración Trump y que posteriormente mantuvieron otros gobiernos.
En distintas intervenciones llegó a describir a Marruecos como "un gran aliado de EEUUeeuu", resaltando además su "larga historia de apego a la tolerancia".
Para Graham, el acercamiento entre ambos países trascendía el plano bilateral y representaba un éxito estratégico dentro de la nueva configuración de Oriente Medio impulsada por los Acuerdos de Abraham, que consideraba uno de los mayores logros diplomáticos de la última década.
Su apoyo a los Acuerdos de Abraham
Un año después de la firma de esos acuerdos, Graham participó en una declaración conjunta junto a los senadores Bob Menendez, Todd Young y Ben Cardin, representantes de ambos partidos, para conmemorar el primer aniversario de los Acuerdos de Abraham.
En ese documento, Marruecos era presentado como uno de los países que había optado por "una nueva vía para el futuro", basada en la cooperación regional, el reconocimiento mutuo y el desarrollo económico. A juicio de los firmantes, este consenso bipartidista reflejaba la posición consolidada que Rabat había alcanzado dentro de la estrategia estadounidense para la región.
Relación constante con las autoridades marroquíes
A lo largo de los últimos años, Lindsey Graham mantuvo contactos frecuentes con responsables del Gobierno marroquí. Su reunión oficial más reciente con el ministro de Asuntos Exteriores, Nasser Bourita, tuvo lugar el 10 de abril de 2025 en el Congreso de EEUU.
Durante ese encuentro, ambas partes abordaron el fortalecimiento de la asociación estratégica entre Rabat y Washington desde múltiples ámbitos, además de analizar diversos asuntos regionales e internacionales de interés compartido.
Previamente, en febrero de 2023, el senador Lindsey Graham había viajado a Marruecos para reunirse con Bourita en Casablanca, un desplazamiento que reforzó una relación marcada por su defensa permanente del papel del reino como un actor esencial para la estabilidad y la seguridad de la región.
Lindsey Graham, referencia de la política exterior estadounidense
Graham inició su carrera en el Congreso tras ser elegido para la Cámara de Representantes en 1994. Posteriormente accedió al Senado en 2002, donde llegó a presidir tanto la Comisión Judicial como la Comisión de Presupuesto, dos de los órganos más influyentes de la Cámara Alta.
A lo largo de cuatro mandatos consecutivos de seis años se consolidó como una de las voces republicanas más relevantes en materia de política exterior.
Junto con John McCain y Joe Lieberman integró el conocido grupo de los 'Tres Amigos', célebre por sus frecuentes visitas a zonas de conflicto y por defender una política exterior estadounidense activa.
Su perfil intervencionista también estuvo marcado por su condición de coronel de la reserva de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, lo que reforzó su influencia en cuestiones relacionadas con la defensa, la seguridad y la diplomacia.
De crítico de Trump a uno de sus aliados más cercanos
Aunque en un primer momento mantuvo una posición muy crítica con Donald Trump, a quien en 2015 llegó a definir como "racista, xenófobo y fanático religioso", con el paso de los años terminó convirtiéndose en uno de sus colaboradores políticos más próximos.
Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, el presidente estadounidense quiso rendirle homenaje asegurando que Graham era "una de las mejores personas y senadores que he conocido" y también "un verdadero patriota estadounidense".
Las reacciones de condolencia no tardaron en multiplicarse dentro del panorama político. Entre ellas destacó la del líder de la mayoría republicana en el Senado, John Thune, quien recordó la firme convicción de Graham de que el poder de EEUU podía contribuir a la defensa de la libertad.
Un legado estrechamente ligado a Marruecos
Para Marruecos, la desaparición de Lindsey Graham deja un vacío difícil de sustituir. Durante años fue una de las figuras más activas del Capitolio en la defensa de los intereses del Reino, tanto en la cuestión del Sáhara como en el fortalecimiento de las relaciones bilaterales con Estados Unidos.
Su legado queda vinculado al reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara y al impulso que dio a una alianza estratégica entre Rabat y Washington cuya consolidación contó con su respaldo constante. Con su fallecimiento, Marruecos pierde a uno de sus principales apoyos en el Senado estadounidense y Washington despide a una de las voces más influyentes de su política exterior.






