Los que ignoran a ese gran pueblo que es Cataluña no saben los grandes soldados que tantas glorias dieron a España, desde el célebre “Tambor del Bruch” que con su tambor puso en retirada a las tropas francesas, a soldados como mi buen amigo (fallecido) Jaime Farré Albiñana, Medalla Militar Individual, al heroico capitán de Infantería Salvador Masip Bendicho, el héroe de Posselok, laureado de San Fernando, a quien glosó el Diario La Mañana de Lérida, La Vanguardia de Barcelona o El Heraldo de Aragón en varios artículos como el héroe de Posselok. Al igual que el general Farré, el capitán Masip era hijo de Lérida.

Una asociación que honra a España
La Asociación de Veteranos de Ifni de Cataluña funciona como tal desde hace varios años. Una asociación que, al mando de mi buen amigo Miquel Querol Gisbert, que prestó sus servicios a la patria en Ifni, llegó a tener aproximadamente unos 700 afiliados, no solo de Cataluña, sino de todas las provincias de España.
Anualmente celebran una “Trovada” (un encuentro) donde se dan cuenta de sus actividades, finalizando con una comida de hermandad.
Mi buen amigo Miquel Querol Gisbert, un trabajador incansable, edita un boletín donde da cuenta de las actividades de la asociación, en el cual se insertan artículos de veteranos de Ifni narrando sus vivencias. Pero lo que me admira es que ahí no caben rencores de los meses pasados en aquellas inhospitalarias tierras de Ifni, se limitan a exponer lo que vivieron en los largos meses del servicio militar.
Miquel Querol Gisbert logró en una “Trovada” que estuviera presente el entonces teniente general, jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz Roldán. Yo, que le conozco personalmente, este general departió la comida con todos los veteranos de Ifni.
Un gran gesto de este gran soldado, que vivió una jornada con sus soldados recordando los meses de aquella guerra. Más que ignorada yo diría olvidada, que en sangre nos costó 184 muertos, 500 heridos y 54 desaparecidos. Y hay que hacer constar que, de estos 54, 40 eran prisioneros que fueron liberados en Rabat por el entonces rey de Marruecos Mohamed V. A todos los que con plena ignorancia falsean estas cifras puedo afirmar que en mi poder tengo el listado de la 3ª Sección de E.M. de Capitanía General de Canarias.

Un gesto que honra a estos soldados catalanes
Puedo afirmar, porque tengo los hechos en mi poder, que en toda España tan solo hay un monumento en La Línea de la Concepción, en una plaza en la que se erigió un pequeño monumento en recuerdo del paracaidista Vilariño, donde fue el ayuntamiento quien colocó una placa. La Asociación Campo Gibraltareña de Veteranos de Ifni hizo acto de presencia con la hermana del citado paracaidista. En el caso de la Asociación Catalana de Veteranos de Ifni, fueron ellos quienes, solicitando al ayuntamiento un lugar en Almacelles (Lérida) para recordar a los soldados de Ifni, este les cedió a las afueras del pueblo el lugar donde hoy está este monolito que recuerda a estos soldados. En la lápida de ese monumento se puede leer: “De ACVSI a todos los muertos y desaparecidos en la Guerra de Ifni-Sáhara de 1957-1959, y a todos los soldados que cumplieron el servicio militar obligatorio en los Territorios Africanos desde 1934 a 1969”. Y repito, en toda España solo está este monumento y el de La Línea de la Concepción. Además, donde sí existe otro es en un acuartelamiento de Las Palmas.
Como anualmente el Ministerio de Defensa otorga condecoraciones a personas y entidades, yo solicito a la Inspección General del Ejército en Barcelona que nomine a Miquel Querol Gisbert para ser condecorado como por justicia le corresponde. Este incansable Miquel Querol Gisbert, con motivo del 50 aniversario de la Guerra de Ifni, tras múltiples gestiones consiguió que en el Cuartel del Bruch se realizase un acto de homenaje a estos soldados veteranos, que llegó a contar con más de 700 excombatientes de toda España. Consiguió contar con la presencia de la inolvidable Carmen Sevilla, madrina de la II Bandera Paracaidista, y también con la hija del teniente paracaidista Polanco Mejorada, donde entre alegría y abrazos no pudieron faltar muchas lágrimas. Hay que tener en cuenta que aquellos recuerdos estaban derramando muchas lágrimas.

Estos soldados veteranos de Ifni deben sentir un inmenso orgullo, pues a pesar de una corta preparación para enfrentarse a lo que era una guerra, quienes entonces eran tenientes y capitanes. Concretamente mi buen amigo (fallecido) coronel Pablo Cabrera Arias, que estaba en la II Bandera Paracaidista, me dijo que, presenciando unas operaciones de guerra, dijo: “estos soldados de reemplazo no tienen que envidiar a nadie”, a lo que un capitán legionario dijo: “ya quisiera tener a mis órdenes a estos bravos soldados de reemplazo”.
Espero que esta petición mía, que en justicia le corresponde a Miquel Querol Gisbert, le llegue a Margarita Robles Fernández, que lea este artículo, y como yo conozco su recto proceder, haga que mi buen amigo Miquel Querol Gisbert pueda lucir sobre su pecho una condecoración que en justicia le corresponde, como el texto que a continuación expongo: “patria, no olvides a los que por ti derraman su sangre”.





