Hay personas cuya presencia trasciende el tiempo y cuya huella permanece imborrable en el corazón de quienes tuvimos la fortuna de conocerlas. Francisca Serrán Godoy, nuestra querida Paquita, fue una de ellas.
Hoy me toca despedirte con el profundo dolor que deja tu ausencia, pero también con un inmenso agradecimiento por haber compartido tantos momentos contigo. Tu partida deja un vacío imposible de llenar, pero el cariño que sembraste y los recuerdos que nos regalaste permanecerán para siempre en quienes te quisimos.
"Hoy me toca despedirte con el profundo dolor que deja tu ausencia, pero también con un inmenso agradecimiento por haber compartido tantos momentos contigo"
Guardo como un tesoro cada instante vivido a tu lado, especialmente esos momentos de risas que no tenían desperdicio. Bastaba encontrarte en uno de esos días en los que tu sonrisa lo iluminaba todo para contagiarte de tu alegría y disfrutar de conversaciones y ocurrencias que hacían inolvidable cualquier encuentro. Esos recuerdos serán siempre un refugio al que volver cuando piense en ti.
Siempre recordaré el inmenso cariño que profesabas a tu familia y a todos los que formaban parte de tu vida. Gracias por habernos regalado tantos años, por haber sido un pilar fundamental para los tuyos y por dejar una huella tan profunda en nuestros corazones.
"Me consuela saber que ahora descansas en paz, libre del sufrimiento, del cansancio y de la enfermedad que tanto te arrebató en los últimos años"
A tu familia y a todos los que hoy lloran tu partida les envío mi más sentido pésame y un abrazo lleno de afecto. Comparto vuestro dolor y me uno a vuestro recuerdo con la certeza de que el amor que sembró Paquita seguirá vivo en cada uno de vosotros.
Aunque me entristece no poder seguir compartiendo momentos contigo, me consuela saber que ahora descansas en paz, libre del sufrimiento, del cansancio y de la enfermedad que tanto te arrebató en los últimos años.
"Gracias por todo el amor que nos regalaste y por tantos momentos inolvidables"
Las personas verdaderamente especiales nunca se marchan del todo. Permanecen vivas en los recuerdos, en las sonrisas que despertaron y en el inmenso cariño que dejaron sembrado a lo largo de su vida.
Descansa en paz, querida Paquita. Gracias por todo el amor que nos regalaste y por tantos momentos inolvidables. Siempre ocuparás un lugar muy especial en mi corazón.
Leyla






