Lo contaba Eva Cerezo. Es la narración de una familia desesperada que expone su caso como padres de un niño autista. Debe leerse ese testimonio para comprender, para empatizar en un mundo en el que las prisas, los odios y la superficialidad están dominando todo.
Esos padres trasladan lo que muchas familias reclaman: recursos. Solo eso. Se invierte tanto en otros asuntos que olvidamos lo realmente importante, disponer de medios suficientes para que padres y niños puedan vivir mejor sin sentirse amenazados por una sociedad que no frena, que no se detiene y que cada vez está mas cosificada.
“Ojalá algún día la gente entienda que hay niños que tienen dificultades para comunicarse y que no actúan por mala educación”. Lo dice una madre, pero son tantas las que coinciden con esa impresión, son tantas las que reclaman apoyo, las que piden que esa sociedad ayude más que obstaculice…
Tendemos a mirar, opinar y rechazar comportamientos que ni siquiera entendemos o ni queremos hacerlo.
En un mundo en el que todo debe ser perfecto, nadie puede salirse de la línea establecida, nadie puede ir contra esa particular dictadura social tan aplastante.
La administración debe trabajar para ofrecer medios suficientes y recursos que ayuden a estas familias a salir adelante, pero nosotros también, como sociedad, podemos cooperar intentando entender, comprender, empatizar con familias que no tienen por qué pedir nada extraordinario, simplemente solidaridad, apego social, esa humanidad que hemos ido dejando en el camino.
La historia de Hanae y Youssef provocó una reacción positiva por parte de muchos lectores, pero también despertó el odio más visceral que anida entre quienes se crecen en redes sociales emitiendo opiniones tan duras e inhumanas que asustan, que hacen temer por un futuro dominado por personas que nos alejan más de lo que debiera ser una sociedad fuerte, cooperadora y alejada de los extremismos más ruines.







En Marruecos, su pais. Les irá super bien, Echarri.
La campaña que con dinero público desde este medio hace a la marroquinización de Ceuta algún día se pondrá en evidencia.