Decenas de menores intentaron entrar en Ceuta a nado en la tarde de este viernes. También adultos. La situación se descontroló hasta el punto de tener que movilizarse a gran cantidad de agentes, contando incluso con apoyo de helicóptero no tanto por quienes habían llegado sino también por los que esperaban al otro lado de la frontera.
La situación migratoria en la frontera sur vuelve a quedar en evidencia, dibujando un panorama cambiante, en donde la tranquilidad de días puede romperse en solo horas.
Es precisamente esa condición de inestabilidad la que nunca debe olvidarse, evitando entregarse a un conformismo o tranquilidad que desaparecen en un abrir y cerrar de ojos.
Ceuta necesita ayudas específicas para afrontar ciclos de repuntes. Hoy se puede tener una cifra baja de menores en acogida que, mañana, esa estadística se rompe.
La hemeroteca es un reflejo de todo esto, un ejemplo de cómo los recursos existentes pueden dejar de ser suficientes con picos como el ocurrido este viernes.
Decenas de menores, muchos de ellos de escasos 10 años, se echaron al agua al no encontrar veto alguno para ello, aprovechando la falta de vigilancia, la llegada del verano y la inexistencia de medios de control en Marruecos.
Este tipo de situaciones rompen con cualquier previsión, están ahí, deben tenerse en cuenta no solo para disponer de medios suficientes sino para instar a Madrid a tener siempre en cartera refuerzos inmediatos para una Ceuta que está en zona caliente, en una frontera sur cambiante, en un escenario movido por inestabilidades.






