• Contacto
  • Horarios de Barcos by Kikoto
  • Vuelos
  • Sorteo Cruz Roja
  • COPE Ceuta
  • Portal del suscriptor
miércoles 22 de abril de 2026   
El Faro de Ceuta
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
No Result
View All Result
El Faro de Ceuta
No Result
View All Result

Como gatos en una hornacina

Por Ana Isabel Espinosa
06/11/2016 - 08:01

Compartir en WhatsappCompartir en Facebook

A  veces nos creemos inmortales y no porque estemos enamorados. El amor atonta y nos hace débiles mensajeros de las hormonas. Nos inoculan afecto, desinterés y apatía por todo lo que no sean besos y más besos.

A veces creemos que esto durará para siempre, que la tumba en el cementerio es para otro y que dirigiremos el destino del mundo escondidos en el hueco de una escalera. Pero solo somos gatos de hornacina que vivimos para aguantar la nada cerca de una patera, gastando mientras nuestro dinero en idioteces variadas.

Ruedas mágicas nos circundas invisibles para que no las notemos, para que sigamos dándole a la marcha y no paren porque el mecanismo depende de nuestro esfuerzo. Como militantes bien entrenados en el arte de apencar y abrir buche para que nos hinchen el hígado. Como el ganado que siempre hemos sido.

Pero no lo vemos, afortunadamente no lo vemos si tenemos la suerte de encontrar amor o de ver por los ojos de la codicia, el poder o el orgullo.

Los pecados católicos que iluminaron los ojos aberrantes de los santos y mártires, son los mismos que asomaban a los gentiles del SXV a los balcones de sus casas para divisar a sus conciudadanos y poder así despellejarles el alma.

Antes de aquello las casas señoriales enriquecidas con la sangre criolla eran introvertidas al modo árabe, sin aspavientos ni remilgos, abrazadas con adobe en  familia, en el lar que era lo que importaba. Pero luego se trastocó todo, nos hicimos volátiles y confusos y adornamos nuestra vida para vender nuestra alma a cualquier precio. Esa imperecedera e inmortal reliquia que no se puede ver pero daña.

Desde entonces nos hemos convidado de envidia, de furor uterino, de persignarnos las manos a base de joder a los que nos guardan, a los que nos recogen y a los que una vez quisimos.

Los gatos de hornacina lo ven todo con sus ojos almendrados,  pero les pasa la realidad por encima cubriéndole de polvo las espaldas. No saben de las grandes decisiones que les atañen y solo esperan recibos que pagar, normas que acatar o telediarios que sumirles en sueños conciliadores.

Las pastillitas mágicas para lamer felicidad están a la vuelta de la esquina y en cada corrillo hay una Mary que las toma, una menopáusica que las estima o uno que conduce su coche entre vapores que le acogen, porque nadie quiere ser más que gato de hornacina olvidado de todos, futuro peregrinador de un tortazo fortuito que dé con su cuerpo en el arrastre.

Una vez estuvimos enamorados y no nos importaron las noticias del telediario, porque éramos imbatibles e inmortales. Luego nuestra casa se abrió al desencanto, cerramos balcones y atrancamos puertas porque el cementerio se nos metió dentro y la tierra negra se nos tragó por entero.

Ahora solo somos gatos de hornacina ansiosos de epiteliales voladoras que nos den algo de la vida que perdimos cuando dejamos de estar enamorados. Nos creíamos inmortales y solo somos gastadores de vida, insensatos rompedores de mañanas para frenar ilusiones con realidades que nos aplastan. Marys impasibles de nocturnidades infinitas sin pastillas que nos guarden. Porque nos sabemos frágiles y eso nos hace fuertes para tirarnos de la hornacina y estrellarnos contra todo lo que se menee.

Ya no tenemos quien nos ame, ya no nos besan por cualquier tontería, ni recitan nuestro nombre como plegaria, porque se nos hizo el corazón una roca y no convertimos en gato de hornacina apoyados sobre el cansancio de las nalgas.

Hemos envejecido de repente, echándosenos encima la mortalidad pagana. Nos llegan recibos y deudas a miles, desde que la boca se nos secó de no tener quien nos la besara.

Related Posts

recurso-acuartelamiento-fiscer

Un paso decisivo para impulsar la vivienda pública

hace 2 minutos
miercoles-22-abril-2026

Miércoles 22 de abril de 2026

hace 2 minutos
multa-enganar-ceuti-nunca-instalo-ventanas-acordadas

Multa por engañar a un ceutí: nunca le instaló las ventanas acordadas

hace 5 minutos
condenado-agredir-cortabananas-joven-hadu

Condenado tras agredir con un cortabananas a otro joven en Hadú

hace 12 minutos
audiencia-provincial-vacia

Condenada por un delito de abuso sexual sobre su sobrino de 7 años

hace 17 minutos
ope-ingesa-claves-admision-cumplimiento-requisitos

Solidaridad exige a Ingesa que asuma los costes de traslados para curas domiciliarias en Ceuta

hace 9 horas
  • Grupo Faro
  • Publicidad
  • Contacto
  • Aviso legal – Protección de datos
  • Política de cookies
  • Política de privacidad
  • Política editorial
  • Términos de uso

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023

No Result
View All Result
  • Sociedad
  • Sucesos
  • Frontera
  • Justicia
  • Política
  • Cultura
  • Educación
  • Deportes
  • Marruecos
  • Opinión
  • Horarios de barcos by Kikoto

Grupo Faro © 2023