La consejera de Educación, Cultura y Juventud, Pilar Orozco, y el vicepresidente primero de la Ciudad Autónoma, Alejandro Ramírez, han visitado el CEIP Ramón y Cajal acompañados por técnicos y responsables del seguimiento de la actuación para constatar el estado final de las obras de emergencia que ejecuta la Ciudad con una inversión de 2,2 millones de euros.
Los trabajos se encuentran ya en su tramo definitivo y el objetivo es que el centro esté plenamente operativo para el inicio del próximo curso escolar.
El detonante: un falso techo que cayó
El cierre del CEIP Ramón y Cajal se produjo a mediados de septiembre, después de que se desprendiera una bovedilla de hormigón del falso techo de uno de los baños durante la ejecución de unas obras de mejora.
Aquel incidente motivó la clausura cautelar del centro y la reubicación de sus 230 alumnos en otros colegios de la ciudad. La Consejería de Educación adjudicó de forma urgente el contrato para realizar el estudio patológico del edificio, encargado a la empresa AGM Geotecnia y Medioambiente S.L. por un importe de 40.993,68 euros, con el fin de determinar el estado real de la estructura y garantizar la seguridad de toda la comunidad educativa.
Un edificio de los años cincuenta con patologías acumuladas
Las conclusiones de ese informe evidenciaron la necesidad de acometer una intervención de gran alcance. El CEIP Ramón y Cajal es el colegio más antiguo de la ciudad, cuya construcción se remonta a 1955.
Según los informes técnicos, el tipo de material empleado entonces —hormigón elaborado con arena sin cribar ni lavar— ha favorecido un mayor índice de salinidad, lo que ha acelerado el proceso de oxidación de las vigas con el paso del tiempo.
El deterioro afectaba especialmente a elementos estructurales como el forjado, cuyas viguetas presentaban oxidación avanzada, además de zonas húmedas y diversas instalaciones.
Una reforma prácticamente integral
La actuación de emergencia contempla el cepillado y la limpieza del óxido de las vigas, su saneado y refuerzo estructural, así como la incorporación de tratamientos anticorrosivos y contraincendios, y la renovación de las zonas húmedas del edificio, especialmente aquellas por las que discurren conducciones de agua.
A ello se suman mejoras en las instalaciones de fontanería y electricidad, trabajos de pintura y actuaciones en la fachada y distintos espacios interiores, lo que convierte la intervención en una rehabilitación prácticamente integral del inmueble.
Durante el recorrido por las instalaciones, los responsables han podido comprobar el avanzado estado de ejecución de unos trabajos que han transformado el aspecto y las condiciones del centro educativo más antiguo de Ceuta.
La empresa encargada de ejecutar la obra es Áridos y Transportes del Estrecho S.A., adjudicataria de un contrato de 2.250.000 euros
Meta: abrir en septiembre

El objetivo declarado de la Ciudad es que el Ramón y Cajal pueda reanudar su actividad con total normalidad al comienzo del próximo curso escolar, poniendo fin a meses de dispersión del alumnado entre otros centros de la ciudad.
Los 230 alumnos del colegio fueron redistribuidos en los colegios Maestro José Acosta, Ciudad de Ceuta y Juan Carlos I, dentro de un dispositivo extraordinario diseñado para minimizar la dispersión y facilitar la conciliación de las familias afectadas.
La visita de Orozco y Ramírez subraya la prioridad que el Ejecutivo ceutí otorga a la reapertura del Ramón y Cajal, un centro con más de setenta años de historia que, una vez concluidas las obras, contará con unas instalaciones renovadas en profundidad y adaptadas a las exigencias de seguridad actuales.






