El juicio que se ha seguido en la Audiencia esta semana para aclarar el origen de los 24 disparos que recibió el ‘Vasco’ en julio de 2009 quedó ayer visto para sentencia. En los informes ofrecidos por las partes hubo sorpresa tras el cambio radical mostrado por el Ministerio Fiscal, que después de una instrucción en la que se ha mantenido una calificación contra Addil A.A., alias ‘Súper’, de tentativa de homicidio, ayer dio un giro y pidió la condena para el imputado por un delito de encubrimiento, por el que pide una pena de dos años de prisión. La letrada de la Acusación Particular, que defiende los intereses del ‘Vasco’, mantuvo la misma petición de cárcel: 10 años, ocho por tentativa de homicidio y dos más por tenencia ilícita de armas.
Para el Ministerio Fiscal, a tenor de lo expuesto durante estos días en las diferentes sesiones judiciales, no ha podido quedar acreditado que el ‘Súper’ participara en los disparos contra el carnicero, por lo que únicamente podría tener una responsabilidad penal con un delito de encubrimiento. En su exposición, la fiscal Silvia Rojas hizo alusión a la existencia de suficientes “pruebas indiciarias” que por su relación sostienen una acusación contra el imputado. De entrada es situado por dos testigos en el lugar de los hechos en donde se produjo el atentado contra el ‘Vasco’ y existen claves que hacen probable que ayudara a ocultar las pruebas que podrían hacer que la Policía llegara hasta el pistolero. Que se le encontrara una bufanda del Barcelona en su coche, que distintas personas hayan declarado que el pistolero tapaba su rostro con dicha prenda y que tras su análisis se encontraran residuos de disparos integran una combinación suficiente como para que, a ojos de la Fiscalía, pueda determinarse que el ‘Súper’ ayudó a deshacerse de las pruebas del delito.
Para la letrada de la Acusación Particular, Itziar Peña, la participación mostrada por el ‘Súper’ tiene mayor carga delictiva, considerando que hay pruebas suficientes como para sostener su relación, por cooperador necesario, en la tentativa de homicidio que sufriera el ‘Vasco’. La letrada recordó a la Sala la reciente sentencia condenatoria dictada por el mismo tribunal contra un sobrino del ‘Vasco’ a primeros de mes. Mentó la fundamentación jurídica de la que hizo gala el tribunal por aquel entonces, para pedirles que la aplicaran también en este caso, al considerar que mantiene “similitudes evidentes”.
El hallazgo en el coche del ‘Súper’ de la bufanda del Barcelona con la que el autor de los disparos se habría tapado y las declaraciones ofrecidas ayer por expertos policiales que dijeron haber encontrado abundantes partículas de residuos en dicha prenda constituyen, para la Acusación Particular, una prueba clave. A eso añade el hecho de que se hubiera encontrado en la mano derecha del acusado una partícula de residuos de disparos.
En la exposición de hechos la Acusación Particular insistió en la relación de este atentado contra su cliente y otros casos más, enmarcados todos ellos en la ristra de disparos que hubo desde el periodo 2009 hasta 2011 y que han ido pasando gradualmente por el ámbito judicial. Aludió a la relación entre el ‘Súper’ y ‘Tafa Sodia’ ya que a los tres meses de los disparos coincidieron en un hotel de Tenerife, lo que consideró que habría sido una especie de “premio” por su colaboración en el suceso. Indicó además que la propia Policía considera al acusado como persona cercana a ‘Tafa Sodia’, capaz de haber sido el individuo que trasladó al pistolero hasta la zona de ‘El Grifo’, esperara a que disparara al ‘Vasco’ y lo recogiera para ofrecerle la huida, encargándose de hacer desaparecer el arma. Para la Acusación Particular el ‘Súper’ no es un mero encubridor, como consideró la Fiscalía, ya que su participación no fue solo a posteriori sino también con carácter previo a los hechos.
Ante estas tesis incriminatorias, la letrada del ‘Súper’, Lucinia Llanos solicitó al tribunal una sentencia absolutoria por no haber prueba alguna contra su patrocinado. Dudó de la valía de los análisis policiales hechos tanto a la bufanda del Barcelona como a la mano del ‘Súper’, y lo hizo apoyándose en la inexistencia de actas e informes policiales que detallen cómo se llevó a cabo el registro del coche de su defendido en el cuartel de la Policía Local o cómo se le practicó la prueba de la pólvora. “¿En qué condiciones se hizo?”, se preguntó la abogada, ya que, recordó, ni se dispone del documento en el que se hubiera plasmado la autorización del ‘Súper’ para ser sometido a dicha prueba. También cuestionó que no se hubiera atendido el resultado de las pruebas biológicas realizadas a la bufanda para saber quien era su portador, y cuyos resultados no se correspondían con la identidad del ‘Súper’, que mantiene que él tiene su bufanda del Barça en su casa y que la misma no fue requisada por la Policía. “¿Por qué no se ha citado a esa persona?”, preguntó. La letrada reclamó el informe de la inspección ocular así como las autorizaciones de su cliente que no obran en las actuaciones.
Esas irregularidades fueron aprovechadas para que no diera la misma validez que la Acusación a lo que son considerados indicios en esta causa. Para la Defensa no ha quedado acreditada la participación del ‘Súper’, ni tampoco su relación con ‘Tafa Sodia’, a quien, recordó, la Acusación no ha sentado en el banquillo ni ha seguido juicio oral alguno contra su persona. Para la Defensa, ni su patrocinado puede estar relacionado con una tentativa de homicidio ni, tampoco, con un delito de encubrimiento.
Con la lectura ayer de los informes de las partes el caso ha quedado visto para sentencia. El ‘Súper’ ya estuvo año y medio cumpliendo prisión preventiva por estos hechos. Los disparos contra el ‘Vasco’ tuvieron lugar en la noche del 10 de julio de 2009 cuando se encontraba en un coche modelo BMW y fue abordado por un pistolero con el rostro tapado que descargó hasta 24 disparos en sus piernas haciendo uso de dos armas.
Testigos protegidos que no aparecieron
La Policía ha intentado por todos los medios la localización de dos testigos protegidos que prestaron declaración en instrucción. Ha sido imposible así que ayer la Acusación pidió que se diera lectura a lo que habían declarado. El T1 dijo haber escuchado que el “jefe Mustafa” había ordenado “meterle plomo” al ‘Vasco’y que él le había advertido al carnicero que se marchara porque iban a cumplir sus amenazas. Según T1 el imputado se jactaba con otros más de que iban a dejar al ‘Vasco’ en “silla de ruedas”. Dijo además que todos saben quién ordenó esos disparos y que las personas que están detrás de esta escalada de tiroteos no tienen miedo de nada, tampoco de la justicia. El T2, que confesó haber sido un soldado del infierno pero que había salido del grupo por recomendación familiar, señaló que todo había obedecido a una emboscada. Ninguno de esos testigos acudió a declarar. Por su parte los policías de Balística vincularon los casquillos recogidos con otro tiroteo al ‘Vasco’ y con unos disparos sin víctimas que sucedieron en enero de 2007. Confirmaron que habían hallado partículas en la bufanda y en la mano del ‘Súper’ por estado en contacto con pólvora.







