El Museo del Revellín acoge ‘Detalles’, del artista ceutí Rogelio Borrego, quien presenta una deliciosa colección de arte plasmado en abanicos, cuadros o jarrones
Fue entrar ayer en el Museo del Revellín, donde esta tarde, a las 19:00 horas, el artista ceutí Rogelio Borrego Pousa presenta su nuevo trabajo que ha titulado 'Detalles', que permanecerá visible hasta el 6 de enero, y experimentar una de esas extraordinarias sensaciones que de cuando en cuando suceden, la que toca a la vez el corazón y el alma por la belleza contemplada.
–¿Qué persigue 'Detalles'?
–Que sea una muestra armónica, que deleite al que la observa y que nada parezca fruto de la casualidad.
–El azar no tiene hueco porque las obras tienen desde luego muchas horas de trabajo detrás...
–...Muchas, muchas horas de trabajo. No me gusta poner muy seguidas las exposiciones, la última fue en 2010, también en este mismo museo y desde entonces el ochenta por ciento del material que expongo lo he creado a base de esfuerzos.
–La concentración y la inspiración, ¿cuando le vienen?
–Ahora, como ya estoy jubilado, lo mismo me meto por la mañana que por la tarde en el estudio. Eso sí, prácticamente todos los días trabajo un rato.
–Rememoraba antes su última exposición, ¿qué novedad presenta en ésta respecto a la de 2010?
–Principalmente un aspecto que se ve poco en las exposiciones de óleos, me refiero a los abanicos tanto pintados sobre lienzo como sobre el propio abanico. Además, también se puede descubrir una serie de jarrones de porcelana de Baviera o de Limoges poco comunes en su terminado.
–Corríjame si me equivoco pero observando los cuadros se me viene a la cabeza la escuela holandesa del barroco.
–Así es. Siempre he sido muy admirador de Rembrandt, no ha habido nadie como él para plasmar los claroscuros y en mis cuadros intento meter mucho este doble efecto. Luego, por supuesto, hay otros grandes maestros.
–¿Cuándo le vino la pasión por el arte?
–Hace tiempo ya...desde los catorce o quince años. Recuerdo que me atraía mucho todo lo que tenía que ver con manualidades y pinturas pero la pasión me entró de manera muy fuerte a partir de los veinte años que es cuando comencé a retratar y hacer los primeros cuadros.
–¿Qué precio tienen las obras?
–Oscilan entre 900 y 3.000 euros. Hay que vender porque para eso se hacen pero te digo que a cada obra la quiero como a un hijo y duele despedirse de ellas.
–Veo que también hay temática hindú.
–Sí, siempre me pareció que es un mundo que tiene un gran colorido y me agrada verlo. También pinté en honor a la Comunidad Hebrea hace dos años, con motivo de la celebración de Janucá, un rabino encendiendo las luces.
–¿Y musulmán?
–Lo he buscado pero siento decir que no encontré o no supe encontrar un motivo colorido que mezclara bien con la idea que contemplaba.







