Eid Mubarak. Fue la felicitación de una compañera y amiga que representa la bondad, la generosidad, la inteligencia, la entrega a los demás. Su tolerancia es un ejemplo a seguir. En su casa, la religión musulmana y la cristiana se dan la mano y comparten cada rincón. Sus hijos y su marido beben de las dos culturas, de las dos tradiciones, de las dos costumbres y de las dos formas de entender el sentido de la espiritualidad.
Mi amiga del alma me dijo que este año su marido había indultado al cordero.
Enseguida pensé en un Cañonazo, me saltó la chispa, la curiosidad que te hace remover Roma con Santiago y comencé a investigar sobre el asunto.
Indultar al cordero; no podía dejar de darle vueltas a la cabeza y, ni corto ni perezoso, decidí llamar a compañeros, alumnos y conocidos que practicaban la religión musulmana y el sacrificio.
En el uso cotidiano indultar es eximir a alguien del cumplimiento de una regla, norma u obligación. Hay otros muchos usos pero nos centraremos en este.
El Eid al-Adha (la Fiesta del Sacrificio) no existe la tradición de indultar o perdonar la vida al cordero. El sacrificio es un rito central y obligatorio para quienes pueden permitírselo, ya que conmemora el acto de obediencia del profeta Abraham. Sin embargo, el animal debe cumplir ciertos requisitos de edad, salud y estar exento de defectos.
El Islam permite eximir de la obligación en tiempos de crisis. En contextos de sequía extrema o escasez, las autoridades pueden pedir que el sacrificio masivo se sustituya por otros actos de caridad.
¿Y una persona particular, puede tomar esa decisión? En el contexto del islam y la Fiesta del Sacrificio (Aid al-Adha), un musulmán puede decidir indultar a su cordero por motivos de clemencia o bienestar animal.
Para muchas de las escuelas islámicas, el sacrificio es una tradición muy recomendada, pero no un pecado si no se realiza. Si el objetivo es cumplir con el sentido religioso, el Corán permite cambiar el sacrificio físico por el equivalente de su valor económico en donativos para los más necesitados. No es raro que algunas familias decidan no sacrificar al animal por motivos humanitarios, económicos o por cariño, optando por mantenerlo con vida. En conclusión, decidir no sacrificarlo y “perdonarle la vida” es una decisión personal y perfectamente válida dentro de la práctica musulmana.
¿Qué hubiera pasado si la comunidad musulmana hubiera recogido dinero para los que sufren, los que viven en la pobreza, los marginados y los perseguidos por sus ideas? Qué imagen darían a la religión cristiana? ¿Por qué tenemos tantos prejuicios basados en la ignorancia? ¿Por qué vemos con desconfianza a los que no rezan como nosotros?
Muchas veces no nos interesa saber, la ignorancia es un buen caldo de cultivo para taparnos los ojos.
Latigazos, cilicios, los picaos, subir de rodillas hasta sangrar, el salto de la verja de los almonteños y el pecado que nos ha perseguido cientos de años.
También se debería pensar en el indulto.






