Hoy es 1 DE MAYO. ¿Quién de ustedes saldrá a la calle a manifestarse? ¿Quien llevará una pancarta, un megáfono, una cazuela para hacer ruido, una camiseta reivindicativa o una conciencia de clase metida en el alma?
El origen del Día Internacional del Trabajador se remonta al 1 de mayo de 1886 en Chicago. Los trabajadores reclamaban la jornada laboral de ocho horas; lo habitual que se trabajaran entre 12 y 16 horas.
Fueron apresados treinta ciudadanos, entre los que finalmente quedaron ocho. Todos fueron ejecutados.
John Doherty en 1829, fundó el primer sindicato del algodón aunque el sindicalismo moderno se asocia a la industrialización en Gran Bretaña a principios del siglo XIX.
Todos los logros, los derechos, todas las reivindicaciones conseguidas llevan mucha lucha: manifestaciones, concentraciones, encierros, persecuciones, huelgas de todo tipo y represiones de todo tipo.
Somos eslabones de una cadena engarzada por la unión, por la fuerza del colectivo, por una lucha de clases en la que debemos ir a por todas, por todos, con todos y para todos.
En el sector docente, al que pertenezco, el primero de mayo pasara desapercibido; solo una compañera asistirá a la manifestación. De los demás colegios e institutos, siendo optimistas, pensemos ver en Plaza de los Reyes a un docente por Centro.
Veo más inacción, más miedo, más agachar la cabeza por parte de los trabajadores: nadie habla, nadie dice, nadie protesta y todos tragan. Creemos que las conquistas son para toda la vida y la realidad es que se pueden perder en un instante.
Ahora los problemas tuyos son los tuyos, perteneces a un colectivo que no suele estar a tu lado, la solidaridad se convierte en un ¡ Estoy contigo! Aunque no mueva un dedo por ti.
La afiliación sindical es muy baja, la fuerza de la calle es débil y se solapa con cuatro migajas vendidas como victoria.
La vivienda, la educación, la salud, las pensiones, el salario mínimo...Todo deja de interesarnos cuando no nos afecta.
Levantaremos el puño, crearemos consignas, nos aprenderemos la internacional; el dos de mayo cada mochuelo a su olivo.
Echarle la culpa a los sindicatos, llenarlos de mierda, ridiculizarlos, pensar que los liberados engordan la panza con las gambas virtuales. Eso vende mucho el fascismo, los esquiroles y los cipallos.
Jornaleros, mineros, trabajadores del metal, docentes, personas paupérrimas más pobres que los pobres, explotados no oficiales, coaccionados no oficiales agazapados por la necesidad.
No es que la derecha ni la extrema derecha asistan mañana, que no asistirán; es la izquierda , el proletariado, la clase trabajadora la que se difumina, la que desaparece, la que dice estar pero no está, la que propone sin poner la carne en el asador, la que hace como el “Capitán Araña, que a todo el mundo embarca pero se queda en España”.
Sonará el cañonazo a las 12 y mi visión revolucionaria imaginará que los 200 asistentes a la mani parezcan 200 millones.
Es curioso que te desmovilicen los que intentan movilizarte, el enemigo está dentro.
“Agrupémonos todos en la lucha final, el género humano es la internacional”. Habrá que tararearla sin que se te escuche nadie.






