Con un sol radiante y un ambiente marcado por la expectación y el recogimiento, la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad ha protagonizado este Viernes Santo de 2026 una salida procesional que ha transcurrido con total normalidad y brillantez.
Desde primeras horas de la tarde, los alrededores de la casa de Hermandad comenzaron a llenarse de fieles y devotos que aguardaban con emoción uno de los momentos más esperados de la Semana Santa.

La apertura de las puertas, tras los tradicionales toques del diputado mayor de gobierno, ha dejado ver ver los primeros compases de una procesión largamente anhelada.
El paso del Santísimo Cristo de la Paz y María Santísima de la Piedad, ha iniciado su recorrido entre el respeto y la admiración del público congregado, que ha respondido con silencio y devoción.

El ambiente, favorecido por una climatología excelente, ha regalado una jornada que se ha desarrollado sin incidencias, permitiendo que todos los asistentes pudieran disfrutar plenamente de este acto de fe y tradición profundamente arraigado en la localidad.
Un recorrido solemne y multitudinario
El descenso por la calle Brull ha marcado el inicio de un itinerario que ha destacado tanto por su solemnidad como por la notable participación. El cortejo, más numeroso que en años anteriores, ha ofrecido una estampa imponente, reflejo del creciente fervor y compromiso de los hermanos y acompañantes.
A lo largo del recorrido, se han vivido momentos de intensa emoción, especialmente en aquellos puntos donde la cercanía con los titulares permitía a los fieles expresar su devoción de forma más íntima. La organización, cuidada al detalle, ha garantizado un desarrollo fluido de la procesión, consolidando una imagen de orden y respeto.
En este caso, no ha tenido acompañamiento musical.
Devoción y orgullo cofrade
La jornada ha transcurrido conforme a lo previsto, sin contratiempos y con una destacada participación tanto en el cortejo como en el público.
Este Viernes Santo de 2026 quedará en la memoria colectiva como una jornada ejemplar, en la que tradición, devoción y organización han ido de la mano. La respuesta de los fieles y el impecable desarrollo de la procesión confirman el buen momento que atraviesa la corporación.
Concluida la estación de penitencia, la Hermandad regresará a su sede con la satisfacción del deber cumplido, reforzando su compromiso con una tradición que sigue viva y en constante crecimiento.





