La reciente aprobación definitiva de la reforma del Código Penal representa un avance significativo en el fortalecimiento de la seguridad ciudadana, centrando sus esfuerzos en combatir la multirreincidencia.
A través del endurecimiento de las penas para robos y estafas cometidos de forma reiterada, se persigue la creación de un mecanismo de disuasión efectivo que garantice que la reincidencia delictiva tenga consecuencias penales reales y preventivas.
Pero, una de las novedades más significativas de esta reforma es la persecución del ‘petaqueo’, práctica que comprende la adquisición, almacenamiento o suministro de combustible para narcolanchas bajo condiciones de temeridad manifiesta.
Al convertir estas acciones logísticas en delitos penales con castigos de hasta cinco años de prisión, la justicia podrá atacar directamente lo que se percibe como el soporte operativo de las redes de narcotráfico. Esta medida es de vital importancia para zonas críticas como Ceuta, ya que permite cerrar el cerco sobre las infraestructuras de apoyo que facilitan la actividad criminal en el territorio.






