NEKO es el nombre del gato de mi hermana. Un gato como tantos gatos pero con su personalidad y unas características particulares que lo hacen distinto. Tal vez le pasará a todos los gatos pero uno se centra en el que conoce.
NEKO es el gato de mi hermana y su familia: Adela, mi hermana, Hamid, mi cuñado, Salma y Ayla, mis sobrinas.
El micifú es el rey, el que manda, el que propone y dispone: vive escondido, se pasea por la cocina, se sube a la fuente de agua, observa, duerme en los 8 brazos de los que habitan la casa, anda sigiloso por las mesas, pasea silencioso pero truena el suelo de la casa (que es de madera) cuando deja caer un caramelo que arrastra en la boca.
Su mirada es de serpiente, los bigotes recuerdan Salvador Dalí, aunque los suyos son más finos y poblados, su piel es tersa como las alfombras persas en las que narraba sus cuentos Sherezade.
NEKO vuela dando saltos, como un felino convertido en tarzán y con el poder de la bilocación pues da la impresión de estar en todos los sitios al mismo tiempo.
Al gato de mi hermana le quedan 5 vidas pues se tiró por el Balcón dos veces y solo se partió un diente; recuerda al gato de Schrödinger.
El gato está muerto y vivo dentro de la caja hasta que la abrimos y lo comprobamos.
La paradoja de NEKO es que te puede querer, odiar o serle indiferente al mismo tiempo; para el que existas o no existas es irrelevante pues tu presencia carece de importancia cuando no te necesita.
Cierto es que, aunque sabemos que el gato es un animal curioso Y la curiosidad mató al gato, siente el deseo de escapar hacia las escaleras...
Se agazapa, se sitúa en un lugar estratégico y, cuando alguien sale intenta aprovechar que la puerta está abierta y lanzarse al mundo desconocido de los escalones de la vivienda.
Alguna vez ha llegado a más; el portón del edificio no se había cerrado y NEKO husmeaba la libertad.
Es posible que siempre espera que lo encuentren, volver a su casa de Doctor Fajárnes 13 e intentar su particular fuga de Alcatraz.
Ser libre para NEKO es intentarlo sin pretensiones de conseguirlo.
Su interés por poner sus patas en polvorosa, irse, huir precipitadamente, escabullirse, es siempre el de todos los santos días.
Y esa escalera de 257 escalones es su final y su principio para escaparse de una caja de cartón en la que pasa una existencia sin tiempo.
La libertad, la escalera, el riesgo, la aventura, la felicidad que produce la nada.
Soy Neko, soy gato, sueño con la escalera, en desaparecer , que me encuentren y que me devuelvan, con Sherezade, a las mil y una noches de mi caja de cartón..






