Bomberos, Policía Local, Nacional y Guardia Civil se movilizaron en la mañana de ayer para coordinar el rescate de un individuo, vecino de Ceuta, que se había caído al Foso de San Felipe. Son varias las versiones que se dieron para aclarar la caída de este joven. Mientras unos testigos indicaron a la Policía que todo había sido fruto de una apuesta entre el rescatado y otro hombre; el protagonista sólo pudo decir que se había resbalado de forma accidental.
La historia se producía pasadas las once de la mañana cuando se daba la voz de alarma de que un individuo se había caído al agua y después, cual hombre araña, intentaba trepar por la pared del foso poniendo en peligro su vida.
Hasta el lugar acudieron Bomberos, Policía Local y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado cortándose prácticamente el tráfico a la altura del antiguo Centro Gallego. Fueron los agentes del SEIS los que consiguieron rescatar al hombre. Hasta el lugar habían acudido tres vehículos, uno de intervención rápida, otro de anclaje de cuerdas y el último un coche con escaleras. Un sargento, un cabo, tres conductores y cinco bomberos conformaron el dispositivo. Se le advertía de que dejara de trepar pero el sujeto obvió las advertencias de los profesionales hasta que, finalmente, se le rescató.
Y fue en ese momento cuando aparecen en escena las distintas versiones de esta historia. Por un lado el rescatado indicó que se encontraba con otro amigo y por causas desconocidas se resbaló y cayó al agua. A ese amigo, precisamente, la Policía Local le encontró sustancias estupefacientes en uno de sus bolsillos así que se le tramitó la oportuna denuncia.
La otra versión, la que daban los testigos que se agolpaban en torno al foso, era la de que entre los dos colegas habían hecho una apuesta a ver si uno de ellos era capaz de arrojarse al foso. El hecho es que, por una causa u otra, la caída al agua se produjo, activándose el protocolo para coordinar las actuaciones cuando hay un precipitado de esta índole.
El suceso pasa al anecdotario local pero a sabiendas de que podría haber sido un accidente de mayor calibre. De entrada por la altura desde la que cayó el hombre y, después, por su comportamiento de no atender las advertencias de los profesionales e intentar salir del agua trepando por la pared, forzando a un mayor peligro.
La Policía Nacional se hizo cargo de las diligencias oportunas a través de sus agentes desplazados al lugar.






