Tres agentes de la Policía Local resultaron heridos (dos con esguince cervical y otro con lesiones leves en un dedo) en la mañana de ayer tras protagonizar una persecución que les llevó desde Benzú hasta Erquicia, barriada en donde al final se practicó la detención de quien provocó todo este desaguisado.
La historia tuvo su comienzo en la barriada de Benzú, en donde el conductor de un vehículo a punto estuvo de atropellar al policía local que presta sus servicios en el barrio después de que éste le diera el alto. El agente se apartó de la vía para evitar que el detenido, un hombre de nacionalidad marroquí, le embistiera. Tras este primer paso se dio a la fuga, chocando, en el término Benítez-Benzú, contra otro zeta de la Local que había acudido al recibir por radio el aviso de la escapada. En este primer golpe provocó lesiones leves a los dos ocupantes, que terminaron con esguince cervical.
El conductor emprendió la huida hacia la barriada Juan Carlos I en donde volvió a golpear otro zeta, causando lesiones leves sólo a uno de los policías, en una de sus extremidades. Finalmente, con la intervención de otro zeta más, se pudo detener al autor de toda esta hilera de altercados ya en la barriada de Erquicia.
El resultado de toda esta historia es el de dos zetas con daños en la defensa y en uno de los laterales -producidos por los golpes- y tres policías locales que tuvieron que acudir al ambulatorio para chequearse. Y la pregunta de marras es la de todo esto por qué.
Ante la sospecha de que el detenido pudiera haber transportado alguna sustancia ilícita, se procedió al traslado de su coche a las dependencias de la Benemérita. Allí los canes del Servicio Cinológico no detectaron que dicho vehículo hubiera portado en un momento reciente estupefacientes, así que se desconoce el motivo por el que este hombre adoptó este tipo de comportamiento.






