El homenajeado destaca “la gran humanidad de mis amigos y de la familia legionaria”
Esta tarde las jornadas de tradición legionaria persiguen que la calidad de vida del cabo Luis Carrascosa mejore en la medida de lo posible y también la de sus familiares. Porque hoy en día el cabo se mueve por la ciudad con enorme dificultad debido a que, por un enfermedad, vio cómo los médicos decidieron la amputación de las extremedidades inferiores. "Desde luego", comenta el cabo en la Gran Vía, a donde ha acudido a bordo de un taxi adaptado, "es un gran gesto de humanidad de mis compañeros, amigos y de toda la familia legionaria". Al concluir estas palabras, el cabo mira para un lado y para otro, donde se encuentran el artista Fernando Garrido Robres y Francisco Javier Pérez Hita, a los que le dedica una emocionada mirada, sabedor de que "persiguen ayudarme no sólo a mí sino a toda mi familia", explica Carrascosa quien finaliza añadiendo "que no olvidaré nuna este detalle".






