El artista Fernando Garrido Robres pintará en directo unos cuadros cuyo beneficio irá para ayudar a un compañero
A un artista a menudo se le aprecia a simple vista, se le respeta, se le sigue en el camino. Pero detrás de ese armazón, en ocasiones se esconde una persona de infinita bondad y de profunda sabiduría, y esto sucede con el pintor Fernando Garrido Robres, quien dentro de las jornadas de tradición legionaria, pintará en directo distintos cuadros en aras de recaudar fondos para una silla de ruedas motorizada en beneficio del cabo Carrascosa. La cita es a las 19:30 horas en el Centro Cultural del Ejército.
–Cuéntenos algo acerca de la intervención de esta tarde.
–Mi estilo es con tinta china, pero como ésta es muy aparatosa y no quiero manchar a nadie que venga y debo hacer la tarea muy rápido, para poder recaudar el máximo dinero posible para Carrascosa, pues lo que trataré de, en un minuto a lo máximo, concebir cuadros que sean muy intuitivos.
–Y todo en vivo y en directo.
–Así es, además a la gente le gusta eso de ver cómo una mano es capaz de moverse más rápido que su vista. Es algo distinto, espero que salga bien porque además es la primera vez que lo hago.
–Pero usted es un reputado pintor y ya ha expuesto en muchas ocasiones...
–Pero sí es la primera vez que pinto en directo y eso que para mí, pintar es un acto muy íntimo y por este motivo algo nervioso sí estoy. Intentaré hacer algo majo con mi rotulador, carbón y lápiz. He cogido un tamaño bueno, un 50 por 30, y cartulinas gris por si luego se quiere poner en un marco o colocar en la pared y por supuesto pondré mi firma.
–¿A qué precio?
–Vamos a poner una caja oscura de zapatos, con una ranura, y si alguien quiere meter algo, bien. Es un evento benéfico y que las personas metan lo que quieran o lo que puedan, tanto como si ponen un euro, cinco o quince, que cada uno lo haga en arreglo a sus posibilidades pero sobre todo sabiendo que es para una buena causa, un fin que persigue no sólo mejorar la situación de Luis sino también la de sus familiares.
–¿Qué pintará?
–Emblemas de La Legión, de muchos estilos distintos y procurando que sean todos diferentes. De todas formas, no me agradaría que la gente viera a un hombre pintar, desearía que vieran a alguien crear pero para eso necesito que los genios me acompañen esta tarde.
–Ceuta puede y debe sentir orgullo de un artista de su talla, con su profunda trayectoria y sus reconocimientos internacionales, porque aunque es madrileño es medio ceutí...
–Así es. Nací en Madrid pero mi padre es de aquí, una bisabuela está enterrada en Ceuta, mi abuelo paterno estuvo destinado en Regulares, mi hijo pequeño es de aquí y estoy muy vinculado a la ciudad. Conocí Ceuta cuando vine de capitán destinado, luego ya me fui de comandante. Estoy identificado con esta ciudad y de hecho ahora estaba a caballo entre Sevilla y Ceuta y elegí Ceuta como lugar de vida porque me recuerda mucho a mi barrio de Madrid, donde la gente se saluda por la calle y donde me permite cruzar mucho hacia Marruecos y sacar inspiración para mis obras.
–Lo que usted hace hoy es un gran acto de solidaridad hacia un compañero, ¿La Legión es sinónimo de fraternidad?
–El credo legionario es un estilo de vida en sí, es una forma de ser y de actuar. Se nace legionario. El que tú luego formes o no dentro de la unidad es anecdótico, legionario puede ser alguien que no va con el uniforme de La Legión puesto y respecto a lo de ayudar a la gente pues claro que sí es muy legionario, es una forma de decir que el dinero no importa y sí procurar la felicidad de la gente que te rodea.
–¿Qué proyectos tiene ahora en funcionamiento?
–Éste está siendo un buen año. He hecho dos exposiciones individuales y ahora mismo tengo colgado cuadros en los dos museos de Ceuta, colaboro con Unicef, pinto para la Asociación Española contra el Cáncer y con Acefep. Además, tengo una exposición permanente en Doha, Qatar.








