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Energy Fakes en la DANA de Valencia

Por José Aureliano Martín
22/02/2026 - 07:33
Energy Fakes en la DANA de Valencia
Imagen de archivo
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La publicación del estudio Human induced climate change amplification on storm dynamics in Valencia’s 2024 catastrophic flash flood, liderado por la Universidad de Valencia y la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) y difundido en Nature Communications, aporta una de las evidencias más contundentes hasta la fecha sobre cómo el cambio climático antropogénico está amplificando los fenómenos meteorológicos extremos en el Mediterráneo occidental.

El trabajo confirma que el calentamiento global está alterando el ciclo hidrológico y aumentando la frecuencia e intensidad de las lluvias torrenciales. La DANA que golpeó Valencia en octubre de 2024 dejó cifras sin precedentes: 771,8 mm en 16 horas en la estación oficial de Turís, superando en pocas horas la precipitación media anual de la zona. También se batió el récord nacional de precipitación en una hora, alcanzando los 230 mm, y el balance final fue trágico: 230 personas fallecidas.

Pero lo más relevante del estudio es la cuantificación precisa de la amplificación del evento debido al cambio climático. Según los investigadores: La intensidad de la lluvia aumentó alrededor de un 20 % respecto a un clima preindustrial. El área afectada por precipitaciones extremas creció un 55 %. El volumen total de lluvia descargado sobre la cuenca del Júcar se incrementó cerca de un 20 %.

La explicación física es clara: el aumento de la temperatura del mar y del aire permite que la atmósfera retenga y transporte más vapor de agua, actuando como combustible para tormentas más virulentas y complejas. La termodinámica de las tormentas mediterráneas está cambiando, y lo está haciendo rápidamente.

El estudio concluye que los eventos extremos en el Mediterráneo occidental podrían estar evolucionando hacia escenarios de mayor peligrosidad debido al calentamiento global. Y subraya la urgencia de implementar estrategias de adaptación efectivas: mejorar la predicción y monitorización de estos fenómenos, revisar la planificación urbana y reforzar la gestión del territorio para afrontar riesgos hidrometeorológicos crecientes en un mundo que se calienta sin pausa.

Este estudio, ampliamente difundido en medios, también ha circulado por plataformas y foros que habitualmente denuncian la expansión desordenada de macroplantas fotovoltaicas en zonas agrícolas. Sin embargo, en esta ocasión, algunos de estos espacios han difundido el estudio con un titular irresponsable, insinuando que las fotovoltaicas agravaron las inundaciones de Valencia.

Nada más lejos de la realidad. Lo que dice la ciencia es que el cambio climático sí intensificó la DANA. Pero no existe evidencia de que las fotovoltaicas agraven inundaciones extremas. Lo único que está documentado sobre fotovoltaicas es que pueden compactar el suelo si se instalan mal. La maquinaria pesada puede reducir la infiltración. Y esto puede modificar la escorrentía local, no regional. Es decir, las DANAs y lluvias torrenciales mediterráneas están dominadas por procesos atmosféricos y climáticos, no por infraestructuras solares. Atribuir a las fotovoltaicas un papel que no tienen es científicamente incorrecto y socialmente peligroso.

Lo más preocupante es que esta desinformación no provenga de negacionistas clásicos, sino de plataformas que, en teoría, buscan una transición energética más racional y respetuosa con el territorio. Difundir mensajes que contradicen la evidencia científica es una irresponsabilidad que alimenta lo que podríamos llamar negacionismo silencioso: ese que no niega el cambio climático de forma explícita, pero lo diluye, lo confunde o lo desvía hacia culpables equivocados.

En un momento en el que necesitamos claridad, rigor y responsabilidad, este tipo de desvíos narrativos no solo desinforman: debilitan la lucha climática y distraen de las verdaderas causas y soluciones.

La transición energética debe ser ordenada, justa y respetuosa con el territorio. Pero también debe estar guiada por la evidencia científica, no por titulares sensacionalistas. En un mundo que se calienta rápidamente, la verdad es un recurso tan valioso como el agua.

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