Ayer se celebró el Día de la Fiesta Nacional. Una conmemoración que no es trasnochada, porque los sentimientos patrióticos no son de trasnochadores, sino de personas responsables a los que les une un mismo sentimiento de Patria. Para esos sentimientos no hay derechas, ni izquierdas, ni centros, desde luego, los que no caben son los intransigentes, quienes piensan que su razón está por encima de la opinión de los demás. A quienes solamente intereses bastardos les sirven en estos momentos para airear sentimientos de independencia, por la sencilla razón del dinero. Pero volviendo al Día de la Fiesta Nacional. Sentirse español, ser español, no es por supuesto ningún sentimiento que no merezca la pena ser aireado a los cuatro cientos, ni tampoco esconderse en cuevas para proclamarlo. La misma Constitución, la Carta Magna que tantas veces hemos alabado, afirma que España es la patría común e indivisible de todos los españoles. Y la Constitución no es por supuesto antidemocrática.





