Colillas apagadas que, en lugar de parecer basura, se asemejan a formas. Moldean collages en el suelo, unos dibujos que se muestran en imágenes. A través de la fotografía, la artista multidisciplinar dota de belleza a cigarros para denunciar en Ceuta la contaminación que genera tirarlos al suelo.
Una treintena de instantáneas lanzan este mensaje para remover conciencias. Todas ellas, junto a un vídeo y una escultura con forma de cenicero dan vida a la exposición ‘Dos de cada Tres’.

Este jueves ha sido inaugurada en el Museo del Revellín, una muestra que estará disponible hasta el uno de marzo. Las estampas tienen como protagonistas a colillas apagadas a las que acompañan objetos inanimados o personas.
Un reportaje
La lectura de un reportaje de National Geographic es la que la concienció sobre el gran impacto que genera arrojar cigarros al suelo. A partir de ahí, se preguntó cómo este diminuto gesto se ha replicado en numerosas ocasiones en películas.
Finalmente, tras la reflexión, creó este conjunto, incluido el vídeo con fragmentos de películas en los que se retrata esta acción. Desde ‘Grease’ o ‘Crashing’ hasta ‘Un italiano en Noruega’, todas las escenas recogidas coinciden en este comportamiento.
La recopilación elaborada por Nieto invita al espectador a reflexionar sobre cómo se ha cubierto con una capa de glamour un comportamiento dañino para el planeta. La artista ha admitido durante el estreno de la exposición que le asombró ver cómo se había tomado por algo común.
Normalizado
“Me sorprendí porque está tan normalizado que parece hasta estético en el sentido de que está bien visto, de que parece bonito”, ha manifestado. “Las colillas contaminan el agua, los mares y el ecosistema. Llegan a cualquier lado”, ha señalado.

“Hice una reflexión sobre ello y lo relacioné con el cine. Es ahí donde se refuerza esa actitud. De hecho, los personajes más interesantes o con más personalidad generalmente fuman y tiran el cigarro”, ha mencionado. “La gente imite lo que ve de algún modo”, ha agregado.
De hecho, no solo las producciones conocidas de directores se pueden observar en la sala del museo. Imágenes con personas de a pie también enseñan esta realidad desde la óptica de la artista.
Niños con cigarros
Un detalle llamativo dentro de la exposición es la aparición de menores en las fotografías. Su protagonismo no es casual y es intencionado. “Salen ahí porque ellos son el futuro. Este problema es actual, pero tiene repercusión en los años venideros”, ha indicado.
“No solo es por eso por lo que los retraté. Es porque algo que está en el suelo es susceptible de que un niño lo coja y juegue con él”, ha expuesto. “Cada fotograma cuenta una historia por sí misma. Hago la composición y le coloco una idea para que el espectador participe y la complete. Cada uno inventa el relato que quiere”, ha concretado.
El hecho de expresar su perspectiva y denuncia sobre el tema en distintos formatos responde a su carácter polifacético. “Soy multidisciplinar. Compagino el trabajo con distintos lenguajes”, ha puntualizado.
Fotografías
Las fotografías pequeñas son de 20x30 en imitación a los documentales. Las colillas que se aprecian en ellas se ven en diferentes escenarios. “Están en el entorno más cercano, pero son invisibles. Nadie se da cuenta de ellas. Forman parte del paisaje”, ha destacado.

“Compone una serie de imágenes que se muestran como un set de fotografía. Relatan una historia. Lo he hecho como si fueran fotogramas de una película que no existe, pero que propongo al visitante para que pueda crear la suya propia mentalmente”, ha explicado.
“Hay un fotolibro, una obra seriada de 60 piezas únicas. Lo acompaña un paquete de tabaco reciclado dentro del que hay las 27 imágenes más representativas del conjunto expuesto”, ha recalcado.
La solución y el problema
Contradictoriamente, la representación del cenicero encierra una paradoja. La escultura que da forma a este recipiente que porta colillas revela las dos caras de la moneda, es decir, la solución y el problema.
La primera porque está creado precisamente para recoger los cigarros que finalmente reposan en el suelo. El segundo porque “está vacío”. La artista ha considerado que “es ahí donde deberían estar”.
La perspectiva de esta pieza plástica es “pop”, tal y como ha descrito Nieto. Ha dotado a un elemento cotidiano de un gran tamaño para llamar la atención de los que exploran la obra en la sala.





