Es un objetivo irrenunciable. Así de tajante se mostró el Gobierno este lunes en el acto de presentación del proyecto que dará vida a la nueva iglesia del Carmen de la Almadraba.
El proyecto, ideado por el arquitecto Juan Antón Pacheco, es una clara oportunidad para atender ese vacío que durante años ha afectado a los feligreses y regenerar el entorno de una parte de Ceuta que además de castigada permanece marcada por cierto olvido.
Se ha apostado por integrar la capilla del Carmen en un proyecto de mayor envergadura para disponer de un espacio de reunión de todos los vecinos. Es algo más que cumplir con el deber de dotar a la zona de un nuevo templo religioso, se trata de dar fuerza y valor a una parte de Ceuta ciertamente apartada.
Hay interés, hay ganas y, sobre todo, conocimiento. Como el propio Antón Pacheco reconocía ante los presentes, lleva envuelto años en este proyecto, sabiendo que se le encomendó una acción de altura, de categoría, que afecta al sentimiento de muchos y que exige recuperar el espacio de la Almadraba solventando trabas y problemáticas.
Han sido muchos años de lucha, de avances e ideas para sortear los problemas, pero al final se ha podido no solo idear sino también presentar un proyecto de futuro, pero engarzado en un compromiso del presente.
Ceuta tendrá su iglesia, su capilla y su rincón. Será distinto, habrá que conocerlo, entenderlo y adaptarlo a otra realidad que rompe con lo que se conoció. Ahora quedan meses por delante de trabajo, de acciones, de cumplir metas y, sobre todo, de responder a un compromiso aspirado por muchos ceutíes.






