Un gol del delantero del Villarreal Pape Gueye al inicio de la prórroga coronó como campeón de la Copa de África a Senegal en una final marcada por la polémica y que pudo desnivelar antes Brahim Díaz para Marruecos con un penalti fallado en el añadido antes del tiempo extra (1-0).
El segundo titulo senegalés tras el obtenido en 2021 estuvo marcado por el atisbo del escándalo que generó una amenaza de abandono de la final por parte de Senegal cuando se señaló el penalti a favor del combinado marroquí que necesitó la revisión en el VAR.
Fue uno de los momentos de mayor preocupación durante la jornada en los que incluso parte de la afición senegalés logró ingresar al terreno de juego en un intento de enfrentarse con los efectivos de seguridad desplegados para el partido.
Disruption breaks out after Morocco are given a late penalty. pic.twitter.com/RqsKi7RXoG
— ESPN Africa (@ESPNAfrica) January 18, 2026
Tras unos minutos de gran tensión, finalmente Brahim, al que le hicieron la falta dentro del área, ejecutó el lanzamiento a lo 'Panenka' y lo detuvo sin problemas el portero Edouard Mendy.

Resumen del partido
Senegal se ha proclamado campeona de la Copa de África por segunda vez en su historia tras derrotar a la anfitriona Marruecos en una final de máxima tensión. El encuentro se decantó en la prórroga a favor del conjunto senegalés gracias a un potente disparo de Pape Gueye, jugador del Villarreal, quien logró batir a un Bono que había sostenido a su equipo con intervenciones clave durante todo el partido.
El gran protagonista del choque fue Brahim Díaz, quien desperdició una oportunidad histórica para dar el título a Marruecos al fallar un penalti en el tiempo añadido. El jugador del Real Madrid optó por un lanzamiento al estilo 'Panenka' que fue detenido sin problemas por Edouard Mendy, convirtiéndose en el "villano" de una noche en la que pudo ser el héroe.

La final no estuvo exenta de escándalo, ya que el VAR concedió la pena máxima tras un polémico agarrón sobre Brahim, lo que provocó que los jugadores de Senegal amenazaran con abandonar el terreno de juego en señal de protesta.
A pesar de los incidentes y el dominio inicial senegalés, la efectividad de Gueye en el tiempo extra terminó por frustrar a una selección marroquí que encadena más de medio siglo sin levantar el trofeo continental.

Ascenso a la final
Fue el pasado 15 de enero cuando las selecciones de fútbol de Senegal y de Marruecos accedieron a la final de la Copa África masculina, gracias a sus triunfos de forma respectiva ante el combinado de Egipto, por 1-0, y contra el de Nigeria, por penaltis (2-4) después del 0-0 del tiempo reglamentario y de la prórroga.
En la primera semifinal, jugada en el Estadio Ibn-Batouta de Tánger, el único gol del partido lo anotó Sadio Mané en el minuto 78 con un derechazo raso desde fuera del área, habiendo cazado un balón suelto y sorprendiendo al portero rival Mohamed El Shenawy en su colocación.
Luego fue el turno del anfitrión en el Estadio Príncipe Moulay Abdallah para la segunda semifinal en Rabat, donde el madridista Brahim Díaz creó peligro en los primeros minutos y Ademola Lookman respondió por el bando nigeriano al cuarto de hora, pero igualmente sin la puntería necesaria.
Pese a la insistencia de Marruecos, con ocasiones de Noussair Mazraoui antes del descanso y de Ez Abde en el 52', brilló el guardameta Stanley Nwabali en las filas de Nigeria. Al propio Abde se le volvió a negar el gol en el tramo final del duelo y ambos equipos se fueron a la prórroga.
En ese tiempo extra, ni uno ni otro impuso su ritmo y la tanda decidió al segundo contendiente por el título. Y ahí, pese a fallar primero Hamza Igamane para los marroquíes, luego Samu Chukwueze y Bruno Onyemaechi erraron por parte de Nigeria, algo que aprovechó su adversario para meter el resto de sus penaltis y sonreír tras el quinto de Youssef En-Nesyri.

La emoción antes del encuentro
Horas antes del inicio del encuentro, las calles de Rabat comenzaron a vaciarse progresivamente. Numerosos aficionados se dirigieron a cafés, restaurantes y espacios públicos equipados con pantallas gigantes para seguir un partido muy esperado por el país, que aspiraba a conquistar el título continental que se le resistía desde hace cinco décadas.

Para muchos aficionados, el duelo con Senegal representaba una oportunidad histórica de consagrar a una generación de futbolistas que ilusionó al país a lo largo del torneo. Aficionados vestidos con camisetas de la selección marroquí, envueltos en banderas nacionales y bufandas, llenaban las principales arterias de la ciudad, mientras vendedores ambulantes ofrecían productos de animación a quienes se apresuraban para no perderse el inicio del encuentro.
Las zonas habilitadas para los seguidores registraban un lleno total, con cientos de personas concentradas y compartiendo la esperanza de que Marruecos repitiera la hazaña lograda en 1976.

La ceremonia previa al partido fue presidida por el príncipe Moulay Rachid, hermano del rey Mohamed VI, y contó con la presencia, entre otros, del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente de la Confederación Africana de Fútbol (CAF), Patrice Motsepe.







Por lo presenciado en el campo Senegal mereció la Victoria. Enhorabuena