Vicente tiene que estar orgulloso, mucho, de la familia que ha formado. También, del ejemplo de persona que es. Porque, precisamente por eso, somos muchos los que le queremos de verdad.
Vicente Matoso fue durante años mi compañero en El Faro. Muchas mañanas tempraneras en las que él, Emilio Rubio y yo tomábamos nuestro café en el Sindi y hablábamos de nuestras cosas. Eran otros tiempos, pero que sirvieron para dejar un cariño permanente.
Vicente es un hombre al que se le quiere y respeta por como es, no tiene que hacer esfuerzos porque las personas especiales, sinceras, sencillas y directas como él no tienen que demostrar absolutamente nada.
Se le recordó en la pasada travesía de Navidad, también en anteriores pruebas, pero sin duda el reconocimiento más especial es el que su propio hijo, Vicente, llevó a cabo ayer en el torneo 100x100 solidario de natación.
Hizo el reto en solitario porque, dijo, era la única manera que tenía para mandarle fuerza. Y qué manera más bonita ha elegido, tanto que quienes queremos a Vicente no hemos podido más que emocionarnos.
“Yo no nado solo, nado con mi equipo. Papá no lucha solo, lucha con el equipo”.
Palabras de un hijo orgulloso de su padre, palabras que nos llegan a todos los que también estamos orgullosos de Vicente Matoso y solo esperamos volverle a ver luchando por el deporte.







Una extraordinaria persona. Fuerza y animo
Todos los que te conocemos estamos contigo. ÁNIMO VICENTE.