La Policía marroquí detuvo y expulsó el pasado lunes a unos doscientos inmigrantes de origen subsahariano que estaban en “situación irregular” en Marruecos, informaron fuentes concordantes. Estas detenciones ocurrieron en Tetuán y Nador (norte), pero también en la capital Rabat, según la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH). En el norte, unas 170 personas fueron expulsadas tras haber tratado de cruzar en cuatro ocasiones en una semana la frontera con Ceuta y Melilla, según un responsable de la AMDH, Hassan Ammari, presente en el lugar, quien dijo que había habido heridos. En Rabat, además, unos 30 indocumentados también fueron expulsados, según la AMDH, siendo trasladados en autobús hacia la frontera argelina.
Desde el Gobierno central se ha recalcado la colaboración prestada por Marruecos para frenar las entradas de inmigrantes, un sentir extrapolado a Ceuta en donde el propio delegado del Gobierno, Francisco Antonio González Pérez, ha insistido en la labor que se está prestando al otro lado de ambas bahías para evitar precisamente esa mayor presión. Oficialmente se baraja la existencia de una población superior a los 400 subsaharianos en la zona más cercana a Ceuta, que aumenta si se amplía el radio hacia puntos como Tetuán.






