Tras un partido a mala hora, en mala fecha, y para una duración escueta, vuelve el fútbol de fin de semana al Alfonso Murube y muy pocos aficionados del Ceuta han pensado en ausentarse a esta cita.
El equipo caballa recibe en su feudo, 25 años después, al Burgos CF. La última vez que se vieron las caras fue para jugarse un ascenso a la categoría en la que ambos compiten.

Un partido un sábado, día idóneo para muchos, pero a una hora que no es la mejor: las 14:00 horas. Muchos prefieren el turno de las 18:30, por ejemplo. A algunos, a las 14:00, se les atraganta la comida y el sol golpea fuerte en el graderío del templo caballa. “Toca una hora en la que disfrutar de la tarde”, comenta uno de los aficionados.
Aún así, la previa se mezcla con un buen tiempo y una buena hora. El Asador Tapi, parroquia apócrifa de los aficionados, disfruta, como en cada jornada, de un gran ambiente mientras todos los aficionados cantan, beben y pronostican un choque inédito en dos décadas y media.

Gran presencia burgalesa
A destacar la cantidad de aficionados que han recorrido la península en busca de la pista de su equipo: el Burgos CF. Un centenar de aficionados han llegado ataviados con sus prendas distinguibles de las caballas.
Algunos han llegado en coche desde allí, otros a la aventura en furgoneta. Los hay quienes dejaron el volante y optaron por el Madrid-Tánger para llegar en avión. El caso es que la marea del Burgos viene a rivalizar la tapa de caballa con la de morcilla.
Una gran masa de aficionados blanquinegros, homogénea en color y heterogénea en equipos, compartía el buen ambiente y la fiesta del fútbol. Porras, cervezas, tapas y comida del mar, que aprovechaban los burgaleses por disfrutar.
Alea iacta est en el bar y luego toca disfrutar de una de las grandes fiestas del pueblo, la del fútbol. Ahora le toca hablar al verde.





