Ayer por la noche metí la pierna en una alcantarilla destapada. Fue a las 5 de la madrugada, a unos metros del parque de perros.
Tal vez la culpa fue mía por desatender la incidencia y no haberla comunicado al ayuntamiento; metí la pata en el doble sentido de la palabra.
Aceras en mal estado, bajadas empinadas que carecen de barandilla, socavones traicioneros, suelos resbaladizos, boquetes en la carretera, charcos producidos por desniveles, materiales peligrosos que no son retirados aunque uno lo denuncie en prensa, vertederos y acumulación de basura, barrera de coches a la salida de los colegios que te impiden el paso. Cristales en la marina por los botellones, escuelas que necesitan reformas, edificios públicos abandonados...
Antes de matarnos, se podría proponer algún teléfono para estas urgencias cotidianas en el que los ciudadanos demos el aviso correspondiente.
El Cañonazo denuncia lo que puede pero es como hablar con una pared, con un sordo o con un ciego.
Pasan meses y la gente se cansa de la desidia de los responsables.
Tendremos que esperar a las elecciones o a que pise una trampa urbana algún político de alto rango. Ya no faltaba un tropezón de la reina emérita.
Hoy mi pierna está amoratada y dolorida, mi mano con un esguince y mis rodillas quejosas.
Ya somos muchos los cojos, los afectados por irregularidades urbanísticas que no se subsanan.
Por favor, un teléfono de la esperanza es lo que necesitamos, alguien que nos escuche sin tener que pasar por una burocracia tan indigna que uno prefiera el riesgo de llevarse una hostia morrocotuda.
Por cierto, ya hay afectados por los patinetes eléctricos que campan por lugares reservados a peatones.
¡Dios nos proteja!







Con la cantidad de gente que están contratadas desde planes de empleo, Brigadas Verdes, Obimace, los propios de Fomento, etc., y no tienen a 3 o 4 personas que se dedicasen a detallar o hacer un control y anotar las diferentes y grandes cantidades de desperfectos ( mayores y menores) que hay en la vía pública, solo hacen algo cuando alguien se cae y se medio mata, o hiere gravemente, después indemnizarlos, pero como siempre deporte español IMPROVISANDO. Una nieta mía hace algunas fechas, en la Plaza de los Reyes metió una pierna en una arqueta, y no se rompió las piernas o algo mas de milagro. Desde que había un fotógrafo y redactor del faro hace un montón de años, que se dedicaban ha hacer fotos y denunciar las diferentes deficiencias nadie se dedica a tal menester.