Como todos los 1 de noviembre, Ceuta se dispone a vivir una de sus tradiciones más señaladas: la Mochila. Una tradición que se pierde en el túnel de los tiempos y que tiene un sabor netamente caballa, porque cuando se les explica a personas que no están imbuidas en estos menesteres se sorprenden de lo arraigado en el sentimiento de generación tras generación. Un día en el campo con los amigos y la familia es la base de la jornada, pero que también ha ido adquiriendo otros tintes con el paso del tiempo, que primero se glosó en la posibilidad de pasar varios días en el monte acampando y últimamente, el día campestre también se pasó a la playa. Y más en unos tiempos donde a pesar del Levante todavía la temperatura invita acercarse por lo menos a unos metros del agua. La Ciudad Autónoma dispuso desde la tarde de ayer su dispositivo especial con motivo de la Mochila. Confiemos que el comportamiento de todos los ciudadanos sea lo más cívico posible y que la ausencia de conflictos sea la nota predominante de la jornada. También realizar un llamamiento para que todos seamos capaces de cuidar el monte y que recojamos todos los residuos que hayamos podidos acumular durante la jornada. Dejar el monte en perfecto estado de revista es una obligación de todos para que luego no sea necesario un trabajo exhaustivo por parte de distintas brigadas. Estamos obligados a ser considerados con el Medio Ambiente ya que en definitiva es un bien del que todos nos beneficiamos a lo largo del año. Porque, al final, las salidas al campo no se reducen únicamente al 1 de noviembre.





