Una familia que estaba pasando el día en la playa de Benítez dio ayer la voz de alarma ante la posible desaparición de un hombre que estaba buceando en la zona.
Tal y como comentaron a la Policía Local, se habían dado cuenta de que el buceador se había sumergido pero no salía a la superficie, temiendo porque le hubiera sucedido algún accidente. Según contó esta familia a ‘El Faro’ habían visto al hombre sumergirse y salir en varias ocasiones, hasta que ya no lo vieron más, lo que les hizo temer lo peor.
Al no divisarle por la zona en donde supuestamente había desaparecido se activó de inmediato el dispositivo dando aviso a Cruz Roja, Salvamento ‘Gadir’ y los GEAS de la Benemérita. Durante tres horas estuvieron rastreando toda la zona, haciendo uso de cámaras en toda la superficie por donde podría encontrarse esta persona. Los buzos de los GEAS se sumergieron por la zona sin encontrar rastro alguno.
Así las cosas en torno a las cinco de la tarde se daba por anulado todo el dispositivo. Los bañistas que se encontraban en la playa seguían atentos todos los pasos que se iban dando. En tierra permanecían varias patrullas del Instituto Armado así como agentes de la Policía Local de playas y una ambulancia de la entidad humanitaria. Mientras, en la arena, se encontraban voluntarios de Cruz Roja (según su gabinete de prensa en total se movilizaron a una veintena) y en el mar más voluntarios con su embarcación además de la lancha de los GEAS y la ‘Gadir’ de Tarifa Tráfico.
El 112 informaba a través de las redes sociales que no se había recibido aviso telefónico alguno sobre la desaparición de un buceador. La misma historia repetían en la Policía Nacional y Guardia Civil, a donde nadie había acudido para presentar denuncia por desaparición.
Se reabre el debate sobre la vigilancia
Mientras se estaba poniendo en práctica el dispositivo de búsqueda de la persona que supuestamente había desaparecido, los bañistas abrían, a pie de playa, otro debate paralelo: el de la vigilancia en las playas. Ya se denunciaba en la edición de ayer, Cruz Roja solo mantiene la vigilancia entre semana en Chorrillo y Ribera porque está cumpliendo el pliego de condiciones del convenio vigente con la Ciudad. Ayer los bañistas ponían de manifiesto lo ocurrido, poniendo en evidencia que no hay seguridad preventiva ante emergencias que pueden suceder. “¿Qué hace falta que alguien se ahogue?”, denunciaba una mujer.






