Las fuerzas de seguridad de Tánger (al norte de Marruecos) llevaron a cabo una rápida intervención en la noche del domingo, tras la difusión en redes sociales de un vídeo que mostraba a varios individuos abasteciéndose de droga desde la ventana de una vivienda.
La casa sospechosa estaba situada en el barrio Sania, dentro de la zona de Beni Makada (Bir Chifa), un lugar donde las imágenes habían despertado gran preocupación vecinal y obligaron a una actuación inmediata de las fuerzas del orden.
A raíz de estas imágenes, se inició un dispositivo policial en el terreno que permitió a los agentes registrar tres casas vinculadas a la actividad delictiva. Durante estos registros, la policía consiguió incautar alrededor de 2 kilogramos de resina de cannabis (hachís), así como 300 gramos de kif mezclado con tabaco.
Estos estupefacientes se encontraban preparados para su distribución y confirman la utilización de las viviendas como puntos de almacenamiento y venta.
Drogas, armas blancas, una bomba lacrimógena, teléfonos y material para preparar el hachís
Además de la droga, en el interior de las viviendas se hallaron diversos objetos relacionados con la actividad ilícita. Entre ellos, una suma de dinero en efectivo, dos balanzas electrónicas destinadas a pesar las sustancias, dos armas blancas, una bomba lacrimógena, así como varios teléfonos móviles, además de bolsas de plástico y cinta adhesiva empleadas para la preparación de dosis.
Durante la operación, los principales sospechosos lograron escapar huyendo por los tejados de las casas vecinas. No obstante, las investigaciones ya han permitido establecer sus identidades. Las fuerzas de seguridad han confirmado que las pesquisas continúan con el objetivo de detener a los fugitivos y ponerlos a disposición de la justicia, en el marco de la lucha constante contra el tráfico de drogas en la ciudad.
Esta operación se encuadra en la lucha contra el narcotráfico en Tánger.






