Mohamed Ali Amar, conocido como Nayim, ha sido el protagonista del saque de honor del encuentro entre la Agrupación Deportiva Ceuta y el Real Zaragoza en el estadio Alfonso Murube.
La leyenda ceutí procedió con el acto protocolario posicionándose en el centro del terreno de juego. La grada estaba expectante, admirando a una de las mayores figuras deportivas que ha dado la ciudad.
Nayim impactó el esférico y todos los aficionados aplaudieron con efusividad, ilusionados por la emoción del momento y ansiosos de ver a su equipo defendiendo su escudo ante uno de los clubes con más historia de España.
Nayim, el nexo perfecto
Cuando alguien escucha el nombre de Nayim es inevitable no relacionarlo con la ciudad de Ceuta, donde nació, y con el equipo con el que llegó a su clímax de rendimiento, el Real Zaragoza.
Su amor por el fútbol nació cuando visitaba asiduamente el antiguo estadio Alfonso Murube de la mano de su padre.
Por aquel entonces, quedaba alucinado con figuras históricas del club blanquinegro que por aquel entonces estaban en activo como Pepe Almagro o Manolo Serrán.
El hombre de la Recopa de Europa
Posteriormente, su pasión y su talento innato con los pies le llevaron a brillar en los escenarios más grandes del mundo y con los maños acabó dejando su huella en la historia aragonesa.
El Zaragoza ganó la Copa del Rey y disputó su correspondiente compromiso de la Recopa de Europa en el 1995 contra el todopoderoso Arsenal.
El duelo fue impresionante y reñido, hasta que llegó el tiempo extra, la prórroga, un momento en el que las fuerzas se debilitan y el pensamiento de la tanda de penaltis ya empieza a rondar en la cabeza de los técnicos.
Sin embargo, apareció una estrella, apareció Nayim en el último minuto de la prórroga para rematar un disparo desde casi medio campo que acabó cayendo de forma teledirigida en las mallas de la portería ‘gunner’
Una trayectoria impoluta
El mediocentro se formó en la cantera del Barcelona e incluso debutó con el primer equipo. Posteriormente tuvo su aventura en Inglaterra, concretamente en el Tottenham.
Después, llegó el Zaragoza, su capítulo más entrañable, y terminó colgando las botas en el CD Logroñés.







Una leyenda, un gran futbolista y mucho mejor persona