El título del artículo es en recuerdo a Alicia María García Fernández (fallecida), una gran mujer, llama viva de la Asociación ‘Amigos de Ifni’, que recordaba a esta ciudad y que guardaba gratos recuerdos, recordando siempre que fue madrina de Guerra de un joven cabo de La Legión en el año 1957.
Quiero desde estas páginas expresar mi gratitud al Archivo Histórico Militar de Ceuta, y en especial al subteniente alcaide por su profesionalidad en atender mis peticiones de documentos y de las fotos de este cabo legionario Andrés Alba Aguilar, ahijado de Alicia María García Fernández. Por esto, mi más calurosa felicitación a este centro militar.
Las madrinas de guerra

No es nada nuevo el nombre de madrina de guerra. Siempre las hubo, y especialmente en conflictos de guerra. Tan solo recordar en la II Guerra Mundial, donde la famosa División Azul, con sus 18.000 soldados españoles combatían en las estepas rusas. Sin entrar a valorar los motivos de todos aquellos jóvenes españoles, lo cierto es que allí escribieron las más bellas y heroicas de nuestra historia militar. Incluso los mandos del ejército ruso admiraban el valor y coraje de aquellos soldados españoles.
Allí, a tantos miles de kilómetros de España, a través de Radio Berlín, todas las noches durante cerca de una hora, aquella gran mujer Celia Giménez Costeira, les llenaba de alegría al transmitir a través de los micrófonos el cariño y calor de esta gran mujer a sus familias en España.
Circunstancias de la vida hace muchos años, por motivo de mi profesión, una señora me llamó para solicitar mis servicios. Cuando me entrevisté con ella, delante de mí tenía a una mujer entrada en años, y para realizar el trabajo que me encomendaba, por imperativos de la ley tenía que solicitarle sus datos personales y el domicilio. Cuando me dice su nombre, Celia Giménez Costeira, lleno de emoción le dije: “usted fue la madrina de los divisionarios”. Me dijo que efectivamente, y que los recordaba con mucho cariño a todos aquellos miles de soldados a los que a través de su micrófono tanta alegría les transmitía. Hace ya años, sus restos descansan en el cementerio de Santa Lastenia, en Santa Cruz de Tenerife. Que Dios la haya acogido en el cielo a esta gran mujer junto a su querida hija Celia. Sobrellevó durante toda su vida una vida ejemplar, donde en la guerra falleció su esposo piloto militar en un accidente, y cuyo recuerdo lo llevó en su corazón, siendo como era, en el sentido católico que ella practicaba.
El cabo legionario y su madrina de guerra

En todas las contiendas siempre hubo madrinas de guerra. Concretamente, en la Campaña de Ifni-Sáhara conozco dos casos. El primero de ellos, el del cabo 1º de Tiradores de Ifni Jaime Tané Cufi, cuya madrina de guerra fue Carmencita, mujer que vivió en Santa Cruz de Tenerife, y con la que, una vez licenciado, contrajo matrimonio en la misma ciudad. Otro caso fue el del paracaidista Ricardo, el cual también contrajo matrimonio con su madrina de guerra una vez se licenció, una zaragozana, y en cuya capital aragonesa residen.
Corría el año 1957 cuando el cabo legionario de la VI Bandera de La Legión, Andrés Alba Aguilar, anunció en una revista femenina que solicitaba una madrina de guerra.
En esos momentos, en Toledo residía una joven de 18 años, Alicia María García Fernández, la cual sintiendo curiosidad por este joven legionario, se ofreció para mantener correspondencia y para ser su madrina de guerra.
A través de muchas cartas surgió una buena amistad, donde este cabo legionario le contaba las miserias de la guerra, así como el interés en conocerse personalmente. Las cartas siguieron llegando, hasta que tiempo después el cabo le remitió una carta a su madrina donde le expresaba que le habían herido en un combate y que estaba ingresado en el Hospital de Las Palmas, y creyendo que le iban a dar el alta, le pedía por favor si era posible enviarle una camisa blanca para vestir de paisano.
Cuenta Alicia en dos artículos publicados en la revista Tierra, Mar y Aire, de la hermandad de veteranos de los tres ejércitos y de la Guardia Civil, que llegó a tener una sincera amistad a través de las cartas que ambos se enviaban, y aunque Alicia era una joven de 18 años, y no se conocían personalmente, entre ambos sentían un enorme cariño y eso hizo que se forjase esa amistad tan especial.
Como mencioné anteriormente, en uno de los combates de la VI Bandera de La Legión en Ifni, este cabo legionario, Andrés Alba Aguilar, resultó herido, siendo trasladado al Hospital Militar de Las Palmas. El día 26 de marzo de 1958, Alicia recibía una carta firmada por el sargento legionario Enrique López Acón en la cual le comunicaba que su ahijado había fallecido como consecuencia de las graves heridas.
Y esta es la bella historia de Alicia, una joven de 18 años, y su ahijado el cabo legionario Andrés Alba Aguilar. Estoy seguro de que allá en el cielo se habrán encontrado estos dos jóvenes.






